miércoles, 29 de abril de 2026

Miércoles del Retail Y Pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión ?

Cordial saludo

Bienvenidos 

Miércoles del Retail  Y  Pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión   ? 

Nos arreglamos todos los días el cabello ... ¿también el corazón ?
proverbio chino

EE. UU.: La revolución de "ALDI": de marca propia a marca de gran poder global.


La cadena de tiendas de descuento ALDI USA acaba de anunciar su mayor renovación de empaque hasta la fecha, lo que marca un cambio histórico en su estrategia global. Las líneas entre "minorista" y "marca" se están difuminando oficialmente.

Mientras que muchos minoristas se esconden tras decenas de marcas blancas "fantasma", ALDI está haciendo lo contrario: está poniendo su propio nombre en primer plano.

En Estados Unidos, ALDI está lanzando su primera marca homónima.
El sello "ALDI": Miles de productos llevarán ahora directamente el logotipo de ALDI.

El sello "ALDI Original": Las marcas tradicionales como Clancy's y Specially Selected no van a desaparecer, pero están recibiendo un sello modernizado "ALDI Original", una garantía directa de calidad por parte del minorista.

Innovación impulsada por los fans: En una brillante estrategia de marketing, algunos productos adoptarán oficialmente apodos dados por los clientes (como el famoso "Pollo de la Bolsa Roja"), lo que demuestra que ALDI escucha a su comunidad de "ALDI Nerds".

Una historia de dos estrategias: global frente a nacional.

Si bien el despliegue en Estados Unidos está cobrando impulso de cara a 2026, la estrategia varía significativamente según la región:

Escala agresiva: En mercados emergentes como China, la transición es aún más intensa, con una oferta que alcanza casi el 80 % de marcas propias. Observamos un dinamismo similar en el Reino Unido y Australia, donde la marca ALDI es el principal motor de confianza y rápida expansión.

La excepción alemana: Curiosamente, Alemania sigue siendo un país "tradicionalista". Gracias a la arraigada fidelidad de los consumidores a las marcas clásicas y a la compleja armonización entre ALDI Nord y ALDI Süd, el mercado nacional mantiene un equilibrio único entre la tradición y la nueva imagen de marca global.

Por qué esto es importante para la industria
No se trata solo de un nuevo logotipo. Es una respuesta a una tendencia masiva de la industria:

El 95% de los ejecutivos del sector minorista consideran ahora que las marcas propias son "extremadamente importantes".

El 86% planea aumentar significativamente la inversión en los próximos 24 meses.

Al poner su nombre en la caja, ALDI está pasando de ser un "lugar donde compras marcas" a ser la marca a la que vas a comprar.

El veredicto: En una era de inflación y sensibilidad a los precios, "ALDI" ya no es solo un letrero en un edificio, sino un distintivo de calidad, valor y transparencia que los consumidores se enorgullecen cada vez más de llevar en sus cestas de la compra.


SERVICIO AL CLIENTE EN LA CADENA DE ABASTECIMIENTO: UNA OPORTUNIDAD DE NEGOCIOS


Clientes satisfechos es el resultado deseado y esperado de toda estrategia de administración de cadenas de abastecimiento. Esto significa que al interior de la organización del proveedor de productos o servicios habrá conocimiento y entendimiento de quién es el cliente intermedio y quién es el cliente final.

En la industria de los operadores logísticos es común encontrar una visión muy limitada respecto del concepto de cliente y más limitada aún respecto de los costos y beneficios directos e indirectos de una buena atención a los clientes. 

Según estudios de especialistas, captar un cliente cuesta cinco a seis veces más que mantenerlo. Mientras que conseguir un cliente nuevo requiere de acciones comerciales que deben madurar; la mantención de clientes es básica, simple y muy económica. 

A continuación se destacan algunas acciones estratégicas asociadas al servicio al cliente:

COMO ESTRATEGIA DE AHORRO E INCREMENTO DE VENTAS:

La mayor parte de las compañías no manejan el servicio al cliente tan rigurosamente como otras funciones de la cadena de abastecimiento. Entender como el servicio al cliente está conectado con la cadena de abastecimiento ofrece oportunidades de reducción de costos, mayor fidelidad e incremento en las ventas. La creación de experiencias positivas a través de todas las etapas del ciclo de vida del producto, conduce a una mayor satisfacción entre los clientes actuales, construyendo confianza y adhesión. Lo anterior, agregado a los despachos completos y a tiempo, fortalece la identificación de la marca y genera nuevos negocios por recomendación o referencia.

INTEGRACIÓN DEL SERVICIO AL CLIENTE Y LA CADENA DE ABASTECIMIENTO:

Responder a temas relacionados con los clientes es tan importante como manejar los problemas que habitualmente enfrentamos en el manejo de productos, ya sea por complejidad o por errores. Desde esta perspectiva, el servicio al cliente debería ser mirado como un componente de la cadena de abastecimiento, anticipativo y no reactivo. Dependiendo de las dimensiones del proveedor de servicio o productos, su cobertura global y disponibilidad de recursos hay compañías que han construido verdaderas arquitecturas orientadas al servicio, en las que invierten sistemáticamente en tecnologías de información y fortalecimiento de su recurso humano.

En el caso de la realidad nacional, en la que muchas veces el cliente no está dispuesto a pagar por el valor agregado, no es necesario pensar en grandes inversiones tecnológicas sino trasladar la mirada al recurso humano en forma transversal, construyendo una actitud de servicio. Es decir, involucrar a toda la organización en el entendimiento de que el servicio prestado es de tal importancia y sensibilidad, que si lo hacemos mal, nosotros mismos, como consumidores, podemos sufrir las consecuencias: fuimos a un supermercado a comprar y no encontramos el producto que está almacenado en nuestras propias bodegas.

Entonces, queda claramente demostrado que los esfuerzos de la organización deben apuntar a entender quién es verdaderamente “el cliente”.

Para reforzar aún más los puntos anteriores, a continuación se describe un ranking de atributos o componentes dentro de los 112 factores que son considerados relevantes por los clientes, al momento de inclinarse por un producto:

INDUSTRIA BIENES DE CONSUMO PONDERACIÓN: 1 a 7
NOTA COMPONENTE DESCRIPCIÓN

6,5 LOGÍSTICA Capacidad de cumplir con la fecha de entrega prometida
6,3 LOGÍSTICA Precisión para cumplir con el pedido
6,2 PRODUCTO Calidad de la fabricación y diseño en relación al precio
6,1 PRECIO Competitividad del precio
6,1 LOGÍSTICA Notificación anticipada de atrasos en los envíos
6,1 SOPORTE Oportunidad para atender solicitudes de asistencia
6,0 LOGÍSTICA Respuestas sobre quejas de servicio de los clientes
5,9 PRODUCTO Presentación y embalaje
5,9 PRODUCTO Continuidad (No obsolescencia)
5,9 LOGÍSTICA Agilidad para tratamiento de devoluciones
5,8 LOGÍSTICA Cumplimiento tiempos de entrega para pedidos urgentes
5,8 LOGÍSTICA Integridad de los pedidos urgentes

El ranking anterior demuestra no sólo que los componentes logísticos son determinantes en el campo de la percepción y preferencia por un producto, sino que también plantea con claridad en qué etapa de la cadena de abastecimiento se debe focalizar el servicio al cliente como parte del desempeño global de la organización. Al mismo tiempo, se pueden identificar funciones u operaciones desde las cuáles plantear nuevos servicios, que pasan a reforzar la relación win-win con los clientes.

La información emanada de encuestas, trabajos grupales y actividades académicas a nivel nacional, muestran significativos vacíos e inconsistencias en el entendimiento de las fortalezas y oportunidades que se presentan en el ámbito del servicio al cliente en la cadena de abastecimiento, llegando al absurdo de identificar esta función, con atender el teléfono o no hacerlo.

Finalmente, si las personas claves del servicio en cualquiera de las etapas de la cadena de abastecimiento, tanto a nivel de los 3PL como de los equipos internos, no tienen en su ADN los aspectos mencionados, estamos frente a una significativa debilidad de la organización y a una potencial pérdida de oportunidades de negocio y liderazgo.

Por Ricardo Cox: Ingeniero Informático, Diplomado en Logística en IPER Puerto Le Havre, Francia. Especializado en Logística Intermodal, Autoridad Portuaria Puerto de Rotterdam, Holanda. Actual Gerente General MEGALOGISTICA S.A. Docente de los Diplomados en Gestión Logística de la USACH

La pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión

En un contexto de desconexión, sobrecarga y uso de la inteligencia artificial, la pedagogía de la presencia ofrece la oportunidad de volver a centrar la educación en el vínculo, la experiencia y el sentido del aprendizaje.

La pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión
Foto por freepik.
Por Paulette Delgado

Un estudio realizado por Kushlev y Dunn en el 2018 reveló que el uso de celulares inteligentes por parte de madres y padres de familia afecta el tiempo que pasan con sus hijas e hijos, así como su impacto en la interacción en los niveles psicológico y relacional. Esto ocurre porque estos dispositivos permiten acceder a múltiples estímulos en cualquier momento, lo que representa una competencia constante por la atención.

Los autores explican que “al perjudicar la calidad de la atención, un mayor uso del teléfono hizo que los padres se sintieran menos conectados socialmente, más allá de sus efectos sobre la atención, lo que sugiere que la distracción juega un papel central en la configuración de la experiencia relacional”.

Aunque este estudio tiene varios años, sus hallazgos siguen vigentes. Por ejemplo, un artículo publicado en Forbes advierte que la distracción de los padres por el uso de teléfonos inteligentes puede relacionarse con mayores niveles de ansiedad en las infancias, así como con cambios en su comportamiento, estado emocional y desempeño académico.

En este sentido, el problema no radica en la tecnología en sí, sino en la forma en que interfiere con la atención y, por lo tanto, con la posibilidad de construir relaciones significativas. En un entorno saturado de estímulos, cuidar la atención se vuelve una condición fundamental para sostener el vínculo.

La disponibilidad emocional de los padres, madres y tutores se construye a través de señales como el contacto visual, la escucha activa y la respuesta inmediata. Cuando estas señales se interrumpen de forma recurrente, el infante puede interpretar que no es una prioridad o que la relación no es estable.

Las infancias necesitan interacción constante para desarrollar habilidades emocionales, sociales y cognitivas, ya que en estos espacios se construyen procesos clave como la regulación emocional, la empatía y el lenguaje. Cuando estas interacciones se ven afectadas, pueden aparecer cambios en el comportamiento, como mayor irritabilidad, demanda de atención o dificultad para autorregularse.

Además, los infantes aprenden a través de la observación. Esto significa que si crecen en entornos donde la atención está constantemente mediada por pantallas, pueden internalizar este patrón como una forma normal de relacionarse.

En el artículo de Forbes, Anuradha Varanasi enfatiza que el problema no es la tecnología en sí, sino la forma en que esta interfiere con la atención y, por ende, con la posibilidad de construir relaciones significativas. En un entorno saturado de estímulos, cuidar la atención se vuelve una tarea fundamental para sostener el vínculo.

Esta dinámica no se limita al ámbito familiar; es un fenómeno que demuestra cómo la atención fragmentada transforma la calidad de las relaciones interpersonales. Así como en el contexto familiar, la distracción, el debilitamiento, la conexión y el sentido de experiencia compartida en el ámbito educativo, ya que las y los estudiantes están físicamente presentes, pero desconectados de lo que están aprendiendo, de quienes les enseñan y de sus propios procesos.

Más allá de conceptos como la digitalización, la inteligencia artificial y el acceso ilimitado a la información, cada vez resulta más evidente una creciente desconexión emocional, cognitiva y relacional en los espacios de aprendizaje.

Este sentimiento de desconexión y aislamiento no solo afecta las primeras etapas del desarrollo, sino que también tiene efectos que se extienden a lo largo del tiempo. Las formas en que se construye o se debilita el vínculo en la infancia influyen directamente en la manera en que los estudiantes se relacionan con el aprendizaje más adelante.

Si desde etapas tempranas la atención se fragmenta, la conexión se vuelve intermitente y la experiencia compartida pierde profundidad, no resulta extraño que, en contextos educativos, muchos estudiantes se encuentren físicamente presentes pero emocionalmente desconectados. En este sentido, lo que observamos en la educación no es un fenómeno aislado, sino la continuación de una relación que comenzó a configurarse mucho antes.

El aislamiento existencial, la soledad y la necesidad de atención 

Uno de los conceptos que permiten profundizar en esta problemática es el aislamiento existencial. A diferencia de otras formas de soledad, este tipo de reclusión no depende necesariamente de la falta de interacción social, sino de la imposibilidad de compartir plenamente la propia experiencia.

Fairlamb y Biçaço hablaron de este tema en su artículo titulado Feeling alone in your academic journey: examining the educational implications of existential isolationdonde señalan que el aprendizaje no puede comprenderse únicamente desde indicadores de desempeño o de acumulación de conocimientos, sino que factores juegan un papel central en el bienestar estudiantil.

Los mismos autores explican que “el aislamiento existencial se refiere a la percepción de una brecha insalvable entre uno mismo y los demás, es decir, a la sensación subjetiva de que el mundo interior de una persona no puede ser comprendido ni compartido completamente por otros, lo que genera una experiencia de desapego”.

Desde su punto de vista, “un sentido de comunidad es fundamental para el bienestar y el éxito académico en la educación superior. Los estudiantes que no desarrollan un sentido de pertenencia y que experimentan soledad persistente enfrentan mayores riesgos de menor compromiso, bajo rendimiento académico, agotamiento e incluso abandono escolar”. La educación actual no solo exige aprender más, sino hacerlo más rápido, en múltiples formatos y bajo condiciones de estímulo constante. Pareciera que se da prioridad al contenido, a los indicadores y a los resultados por encima de la experiencia concreta.

Este panorama permite entender que el problema no se reduce a la presencia de la tecnología ni a la cantidad de información disponible, sino a una transformación más profunda en la manera en que se construyen las relaciones y se habita la experiencia educativa. La atención fragmentada no solo interrumpe momentos de interacción, sino que también debilita la posibilidad de generar vínculos significativos, sostener el sentido del aprendizaje y construir una experiencia compartida.

En este contexto, las respuestas centradas únicamente en herramientas, metodologías o en la eficiencia resultan insuficientes. Más que optimizar procesos, el desafío parece estar en recuperar aquello que hace posible que el aprendizaje ocurra: la relación, la atención y la presencia en el encuentro con el otro.

La importancia de la “pedagogía de la presencia” 

Antonio Carlos Gomes da Costa publicó en 1995 un libro titulado La pedagogía de la presencia, en el que propuso transformar la manera de entender la educación. Lejos de concebir el proceso de aprendizaje como algo técnico, centrado solamente en la transmisión de conocimiento, él pone la interacción como parte importante del proceso educativo.

Para Gomes da Costa, “hacerse presente en la vida del educando es el dato fundamental de la acción educativa dirigida al adolescente en situación de dificultad personal y social. La presencia es el concepto central, el instrumento clave y el objetivo mayor de esta pedagogía”.

El autor busca cambiar la manera en que se percibe al estudiante; no es solo un recipiente que adquiere conocimientos, sino un sujeto con historia, contexto y posibilidades. Desde esta perspectiva, la intervención educativa no se centra en corregir conductas ni en llenar carencias, sino en construir una relación que permita al estudiante reconocerse, implicarse y encontrar sentido en su propio proceso. Se trata de ir más allá de estar presente físicamente en el aula; implica escuchar y tener un compromiso social.

Estar presente y crear vínculos entre docente y estudiante no es un don; es una disposición interior que implica apertura, sensibilidad y compromiso con el otro, y distinguir entre una presencia superficial y una auténtica. Ser superficial implica no involucrarse con los estudiantes, solo cumplir con el rol; una presencia auténtica significa formar parte de la experiencia del estudiante, ponerles atención.

Con la pedagogía de la presencia, Gomes da Costa explica que la primera tarea de los educadores es observar, pero no de una manera evaluativa, sino como un acto de atención genuina hacia la realidad de sus estudiantes, percibiendo qué les ocurre más allá de su desempeño académico: ¿se relaciona bien con otros?, ¿qué le interesa?, ¿qué le preocupa?, ¿tiene problemas para aprender?, ¿qué lo desconecta de la clase? Esto permite reconocer al alumno como alguien con historia y un contexto que influye directamente en su proceso de aprendizaje.

A partir de esto, el docente debe escuchar más allá de las respuestas; esto implica reconocer emociones, silencios, la manera en que un estudiante participa o no, y cómo todo esto es una manera de comunicar algo. Convertir el oír en algo pasivo y entender lo que dice el alumno importa y tiene lugar dentro del proceso educativo.

De ahí, Gomes da Costa menciona que el educador debe construir un vínculo, ya que esta relación no es un elemento secundario ni un medio para lograr otros objetivos, sino el espacio donde ocurre el aprendizaje. Generar confianza, mostrar interés genuino y sostener una presencia constante permiten que el estudiante se sienta reconocido.

El docente no dirige desde la imposición, sino que acompaña, lo que implica estar presente en el proceso del estudiante sin sustituirlo ni controlarlo por completo. No se trata de dar todas las respuestas, sino de crear condiciones para que pueda encontrarlas por sí mismo. Esto supone respetar ritmos, reconocer dificultades y sostener el proceso incluso cuando no hay resultados inmediatos. El acompañamiento, en este sentido, es una forma de presencia activa que permite que el aprendizaje se construya de manera significativa.

Finalmente, para Gomes da Costa, el docente potencia. Esto significa que su mirada no se centra en las carencias o déficits del estudiante, sino en sus posibilidades. En lugar de partir de lo que falta, parte de lo que existe y puede desarrollarse. Este cambio de enfoque es fundamental porque transforma la relación educativa: el estudiante deja de ser visto como un problema que debe corregirse y pasa a ser reconocido como alguien con capacidad de crecimiento. Potenciar implica confiar en el otro, incluso cuando el propio estudiante aún no lo hace.

Este enfoque no solo transforma la manera en que el docente se relaciona con el estudiante, sino que también permite replantear el problema que atraviesa la educación contemporánea. Cuando el vínculo se debilita, la experiencia educativa pierde sentido y, cuando la atención se fragmenta, la relación se vuelve superficial. En este contexto, la propuesta de Gomes da Costa no se limita a una reflexión teórica, sino que ofrece una forma concreta de responder a una problemática que ya no puede explicarse únicamente desde lo técnico ni desde lo metodológico.

Lo que en un primer momento parece una simple distracción, un padre que mira su teléfono mientras convive con su hija o hijo, en realidad revela una transformación más profunda en la forma en que presta atención y se construyen relaciones humanas. Como mostraron Kushlev y Dunn, no es el dispositivo en sí lo que afecta la experiencia, sino la manera en que fragmenta la atención y debilita el vínculo.

Esta misma lógica se extiende al ámbito educativo. Estudiantes que están presentes, pero no se involucran porque sus experiencias educativas se viven sin conexión ni sentido. En este contexto, el problema no es únicamente tecnológico ni metodológico, sino también relacional. La pérdida de atención es, en el fondo, una pérdida de presencia.

Frente a este escenario, la pedagogía de la presencia de Antonio Carlos Gomes da Costa se vuelve una necesidad urgente. Recuperar la capacidad de observar, escuchar, vincularse y acompañar implica devolverle a la educación su dimensión más humana. No se trata de eliminar la tecnología ni de volver al pasado, sino de reubicar lo esencial: la relación como condición del aprendizaje.

Así, el desafío no consiste en encontrar nuevas herramientas, sino en recuperar la capacidad de estar presentes, algo que parece simple, pero resulta profundamente complejo en el contexto actual. Porque es en esa presencia donde se construyen los vínculos, donde el aprendizaje adquiere sentido y donde la educación, finalmente, puede ocurrir.


El aprendizaje no consiste en la acumulación de conocimientos, sino en la afinación del cuerpo y del espíritu.
Octavio Paz


Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en Twitter como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia


miércoles, 22 de abril de 2026

Empleabilidad Incluyente: PCD Intelectual



 

Miércoles del Retail Y el móvil nos hace peores estudiantes , lo que nos lleva a refugiarnos mas en él ... JaimePepo

Cordial saludo

Bienvenidos 

Miércoles del Retail   Y  el móvil nos hace peores estudiantes , lo que nos lleva a refugiarnos mas en él ... JaimePepo  

Un amigo verdadero es otro YO.
Zenon 



El renacer de la tienda de barrio en Colombia..
En medio de la transformación acelerada del comercio minorista en Colombia, hay un protagonista que se resiste a desaparecer y, más aún, está evolucionando con una fuerza inesperada: la tienda de barrio

Lejos de ser un formato obsoleto frente al avance de grandes cadenas, supermercados y modelos de hard discount, este canal tradicional continúa siendo el corazón del consumo cotidiano en millones de hogares colombianos. Sin embargo, su permanencia no es fruto de la inercia, sino de una adaptación constante a nuevas dinámicas económicas, tecnológicas y sociales.

A 2026, la tienda de barrio no solo sobrevive, sino que redefine su papel dentro del ecosistema comercial. Con más de 500.000 establecimientos distribuidos a lo largo del país, este formato captura hasta el 62% del gasto en poblaciones pequeñas, consolidándose como un pilar de la economía popular. Pero entender su vigencia implica ir más allá de las cifras: se trata de comprender su impacto en el empleo, la estructura social, el comportamiento del consumidor y su capacidad de reinventarse frente a amenazas crecientes.

Un motor silencioso de empleo y desarrollo
Uno de los aspectos más relevantes del canal tradicional es su contribución al empleo. Las tiendas de barrio generan alrededor de 1,7 millones de empleos directos, lo que las convierte en un actor clave dentro del tejido económico colombiano. No se trata únicamente de cifras: detrás de cada tienda hay historias familiares, proyectos de vida y, en muchos casos, la única fuente de ingresos de hogares enteros.

Un dato particularmente significativo es el liderazgo femenino en este sector. Cerca del 64,7% de estos negocios son propiedad de mujeres, muchas de ellas madres cabeza de familia. Este fenómeno no solo refleja una dinámica económica, sino también social: la tienda de barrio se convierte en un vehículo de autonomía financiera y empoderamiento.

Además, el 96% de estos establecimientos opera en estratos 1, 2 y 3, lo que evidencia su papel como “salvavidas” del consumo diario en comunidades con menor acceso a grandes superficies. En estos contextos, la tienda no es solo un punto de venta, sino un espacio de confianza, cercanía y soporte comunitario.

Un modelo que resiste… pero también se transforma
Aunque la tienda de barrio ha demostrado una notable resiliencia, no está exenta de desafíos. Su ciclo de vida revela tensiones importantes: el 38% de las tiendas tiene menos de dos años de operación, lo que indica una alta rotación y una fase constante de validación de nuevos negocios. Al mismo tiempo, un 20% supera los 20 años de historia, consolidándose como verdaderas instituciones dentro de sus comunidades.

Este contraste muestra dos realidades: por un lado, la facilidad relativa para iniciar este tipo de negocio; por otro, la dificultad de sostenerlo en el tiempo. De hecho, uno de los mayores retos es el relevo generacional. Solo el 34% de las tiendas logra pasar a una segunda generación, lo que pone en riesgo su continuidad como modelo familiar.

La falta de profesionalización, la ausencia de planificación financiera y la dificultad para adaptarse a nuevas tendencias son factores que explican esta brecha. En un entorno cada vez más competitivo, la improvisación deja de ser viable.

El nuevo consumidor: menos visitas, más estrategia
El comportamiento del consumidor colombiano también ha cambiado, y con ello, el rol de la tienda de barrio. Entre 2025 y 2026 se observa una transformación clave: las visitas a estos establecimientos han caído un 7,1%, pero el gasto por compra ha aumentado un 11,8%, alcanzando un ticket promedio de $10.850.

Este fenómeno revela la aparición de un “consumidor estratégico”, que planifica más sus compras y optimiza cada visita. En este nuevo escenario, la tienda deja de ser el lugar de abastecimiento principal rol que ha sido capturado en gran medida por los formatos de hard discount y se posiciona como el espacio para compras inmediatas, urgentes o de conveniencia.

Es decir, la tienda de barrio pasa de ser el centro del mercado mensual a convertirse en el aliado del “desvare”: ese momento en el que el consumidor necesita resolver rápidamente una necesidad puntual. Esta transición redefine su propuesta de valor y obliga a los tenderos a ajustar su oferta.

Amenazas que no se pueden ignorar
A pesar de su relevancia, el canal tradicional enfrenta riesgos estructurales que podrían comprometer su futuro. Uno de los más importantes es el impacto de la regulación, particularmente el llamado “impuesto saludable”, que grava productos que representan el 32,8% de los ingresos de una tienda promedio.

Este tipo de medidas, aunque responden a objetivos de salud pública, generan presión sobre los márgenes de los tenderos y obligan a replantear su portafolio de productos.

A esto se suma el incremento en los costos de servicios públicos, la inflación y la competencia de grandes cadenas. Según estimaciones de la FENALCO, hasta el 25% de las tiendas podría desaparecer en los próximos tres años si no logra adaptarse a este nuevo entorno.

La amenaza no es menor. La desaparición de una parte significativa de este canal tendría implicaciones no solo económicas, sino también sociales, especialmente en comunidades vulnerables.

La tecnología como aliada inesperada
Frente a este panorama, la tecnología emerge como un factor clave de supervivencia y transformación. Lo que antes parecía ajeno al tendero tradicional, hoy se convierte en una herramienta esencial para competir.

En materia de pagos, cerca del 70% de las tiendas ya acepta billeteras digitales como Nequi y Daviplata. Este cambio no solo facilita las transacciones, sino que responde a un consumidor cada vez más digitalizado.

En cuanto a la gestión del negocio, aplicaciones como Super Vecino permiten cumplir con la factura electrónica y organizar la operación diaria, mientras que plataformas como Chiper y Rabbit optimizan el abastecimiento, reduciendo tiempos y mejorando la eficiencia.

Estas herramientas marcan un cambio profundo: la tienda de barrio empieza a operar con lógica empresarial, apoyándose en datos, automatización y procesos más estructurados.

Más allá del precio: el valor humano
A pesar de todos estos cambios, hay un elemento que sigue siendo el mayor diferencial de la tienda de barrio: el factor humano. En un mundo dominado por algoritmos, plataformas digitales y grandes superficies, la cercanía, la confianza y el trato personalizado se convierten en ventajas competitivas difíciles de replicar.

El “fiado”, por ejemplo, sigue siendo una práctica vigente en muchas comunidades, funcionando como una forma de crédito informal basada en la confianza. Este tipo de relaciones construye lealtad y fortalece el vínculo entre el tendero y sus clientes.

Además, la tienda actúa como un punto de encuentro social, un espacio donde se intercambian noticias, se construyen relaciones y se refuerza el sentido de comunidad. Este componente emocional es, en muchos casos, más determinante que el precio.

Hacia una tienda híbrida
El futuro de la tienda de barrio en Colombia parece apuntar hacia un modelo híbrido, donde tradición y modernidad conviven. No se trata de reemplazar su esencia, sino de potenciarla con herramientas que le permitan competir en un entorno más complejo.

La incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial para la gestión de inventarios, la personalización de ofertas o la predicción de la demanda podría marcar una nueva etapa en su evolución. Al mismo tiempo, mantener su identidad comunitaria será clave para diferenciarse de otros formatos.

Este equilibrio no es sencillo. Requiere inversión, capacitación y un cambio de mentalidad. Pero también abre oportunidades para construir un modelo más sostenible y resiliente.

Un actor clave en la economía del futuro
La tienda de barrio no es un vestigio del pasado, sino un actor relevante en el presente y el futuro del comercio colombiano. Su capacidad de adaptación, su impacto social y su cercanía con el consumidor la convierten en un elemento estratégico dentro del ecosistema económico.

Sin embargo, su permanencia no está garantizada. Dependerá de su capacidad para evolucionar, incorporar tecnología y responder a las nuevas demandas del mercado. También será fundamental el papel de políticas públicas y alianzas con el sector privado que faciliten su transformación.

En un contexto donde el comercio se digitaliza y se globaliza, la tienda de barrio representa un recordatorio de que el valor del comercio no está solo en la eficiencia, sino también en las relaciones humanas.


El panorama de la tienda de barrio en Colombia hacia 2026 es complejo, pero lleno de posibilidades. Entre desafíos regulatorios, cambios en el consumo y avances tecnológicos, este canal enfrenta una encrucijada que definirá su futuro.

Lejos de desaparecer, todo indica que evolucionará hacia un modelo más sofisticado, donde la tecnología y la tradición se complementen. 

La clave estará en entender que su mayor fortaleza no es competir en precio, sino en construir experiencias basadas en confianza, cercanía y servicio.

Si logra integrar estas dimensiones, la tienda de barrio no solo seguirá siendo el corazón del comercio colombiano, sino que se consolidará como un ejemplo de cómo los modelos tradicionales pueden reinventarse en la era digital.

El Hard Discount necesitaba una sacudida… y llegó.

En el Foro Ejecutivo de Retail & Gran Consumo – Expansión, eficiencia y nuevos modelos de crecimiento hubo un momento que rompió la inercia.

La presentación de Andrés Escobar no solo fue excelente.
Fue necesaria.
Porque hay que decirlo sin rodeos: El discurso del Hard Discount empezaba a caer en la repetición. Mismos conceptos. Mismos argumentos. Misma narrativa,

Precio. Eficiencia. Surtido corto. Correcto, pero insuficiente. Y ahí es donde aparece un punto de quiebre. Lo que vimos en su intervención fue algo distinto: Una ampliación del marco mental del formato.

El Hard Discount ya no se está moviendo solo en eficiencia operativa.
Se está moviendo en nuevas capas que muchos aún no están leyendo:
Omnicanalidad como necesidad estructural, no como opción
Tecnología integrada al modelo, como sistema nervioso del negocio
Marca propia como plataforma de valor, no solo como herramienta de precio

Expansión con lógica estratégica, no solo crecimiento por cobertura

El Hard Discount no se está agotando, se está transformando. Pero esa transformación no es evidente para todos. Y ahí está el riesgo. Porque cuando un formato deja de cuestionarse, el mercado empieza a alcanzarlo. Por eso intervenciones como esta no solo aportan, incomodan. Y eso es exactamente lo que necesita hoy el retail.
Porque el verdadero riesgo no es equivocarse, es seguir explicando el modelo de ayer, mientras el negocio ya está construyendo el de mañana.

Estrategias de supervivencia: cuando lo regional deja de competir… y empieza a dominar
Ignacio Escobar


El Hard Discount está cambiando.
Pero lo verdaderamente interesante… es quién está aprendiendo a convivir con él.
Durante años, la conversación fue binaria: precio vs. surtido. eficiencia vs. experiencia. hard discount vs. supermercado tradicional.

Hoy esa discusión es obsoleta. Porque mientras el Hard Discount se vuelve más sofisticado, hibridándose hacia conveniencia, foodservice y nuevos momentos de consumo, las cadenas regionales están construyendo una respuesta silenciosa pero profundamente estratégica: La premiumización de lo cotidiano.

No están compitiendo contra el Hard Discount están cambiando las reglas del juego. El error más común de muchos supermercados independientes fue intentar copiar lo incopiable: bajar precios sin estructura, ampliar surtido sin rotación, negociar sin escala, competir donde el Hard Discount es estructuralmente superior.

Pero los jugadores que están sobreviviendo, y más aún, creciendo entendieron algo clave: No se le gana al Hard Discount en su terreno. Se le rodea.

Y ahí aparece una nueva lógica: No vendo más barato. Vendo mejor lo que la gente consume todos los días.

La premiumización de lo cotidiano: una estrategia, no una categoría
No se trata de montar una góndola gourmet. Se trata de elevar el estándar de lo básico. Porque el consumidor no vive de indulgencias, vive de repetición.

Y ahí es donde las cadenas regionales están ganando:
Marcas propias que dejan de ser baratas, para volverse preferidas, calidad percibida superior, narrativa local (origen, productor, frescura), diferenciación real vs. marcas nacionales, margen sin guerra de precios. Es una marca propia con identidad.

El territorio donde el Hard Discount aún no domina: lo fresco y lo listo
Aquí hay una grieta estructural.
Las cadenas regionales están entrando con fuerza aquí: panadería caliente, comidas listas, frutas y verduras con identidad local, soluciones “para hoy, no para abastecerse”
Están capturando momentos de consumo… no solo transacciones.

El verdadero activo oculto: conocer al cliente mejor que nadie Mientras los formatos nacionales optimizan desde el dato agregado, el regional juega en otro nivel: la cercanía real, entiende micro hábitos, ajusta surtido por ubicación, rota productos según cultura local Fidelización sin necesidad de guerra de precios. El regional no escala igual, pero se especializa. Y en esa especialización está su ventaja. Porque el consumidor de hoy no solo busca precio, Busca: confianza, cercanía, soluciones inmediatas, identidad Conclusión: no es resistencia, es evolución estratégica Las cadenas regionales que sobrevivirán no serán las que resistan.


Serán las que redefinan su rol.


El móvil nos hace peores estudiantes, lo que nos lleva a refugiarnos más en él


Imaginemos a un universitario cualquiera: se sienta frente a los apuntes para empezar a estudiar, pero a los cinco minutos vibra el dispositivo. Este sencillo aviso actúa como una invitación a desviar su atención, activando un ciclo de gratificación instantánea que fragmenta su capacidad de concentración. Lo que comienza como una revisión de una notificación termina convirtiéndose en un largo periodo de consumo digital que desplaza la tarea académica.

Esta dinámica no es casual; responde a un diseño persuasivo que transforma el uso del smartphone en un patrón de conducta a menudo compulsivo. En un reciente estudio hemos analizado cómo el uso problemático de internet y el fenómeno del phubbing, acto de ignorar a otras personas para consultar el móvil, impactan en la capacidad cognitiva y emocional y en el rendimiento académico de los universitarios.

El perfil de la distracción

Nuestra investigación revela que el uso problemático de internet y el phubbing son fenómenos transversales a todos los universitarios, aunque existen ciertos matices. Al analizar la muestra de 875 estudiantes de 5 facultades de la Universitat de Barcelona, no hallamos diferencias por sexo o edad, algo que difiere de otros estudios donde tradicionalmente han señalado una mayor vulnerabilidad en las mujeres, por su uso de redes sociales, o en los alumnos más jóvenes.

Sin embargo, la titulación sí importa. Los alumnos que estudian grados con una mayor carga o estimulación digital, como por ejemplo Comunicación Audiovisual o ESCAC, muestran niveles de uso problemático más elevados en comparación con los de Educación.

En cuanto al rendimiento académico, los datos confirman una relación inversa preocupante que ya había sido detectada anteriormentelos estudiantes con un desempeño “excelente” muestran los niveles más bajos de uso problemático de internet o phubbing

Por el contrario, aquellos con calificaciones de “aprobado” o “notable” presentan una mayor dependencia digital y puntuaciones más altas en phubbing, lo que indica que el empleo desadaptativo del móvil está directamente asociado con un menor éxito en las aulas.


‘Smartphone’ como analgésico emocional

El uso del móvil no es solo un hábito, sino un bucle alimentado por variables psicológicas. Por ejemplo, nuestros datos apuntan a que cuando una persona es impulsiva –le falta autocontrol– y se siente mal psicológicamente tiene mayor tendencia a usar internet de manera problemática e incurrir en el phubbing, es decir, en distraerse mirando el móvil cuando habla con otras personas.

Los estudiantes con niveles más altos de ansiedad y depresión tienen una probabilidad significativamente mayor de refugiarse en el dispositivo para aliviar estados emocionales negativos. Cuando este fenómeno se da en el aula, se distraen.

Este círculo vicioso se retroalimenta. El malestar psicológico impulsa al estudiante hacia el móvil buscando alivio momentáneo, pero ese uso problemático genera una mayor fragmentación atencional y sentimientos de culpa, lo que a su vez incrementa el malestar y dificulta retomar el estudio con eficacia.

En nuestra muestra, el 49 % de los alumnos presenta niveles altos de phubbing, una conducta que se vincula directamente con una menor capacidad de autorregulación. Cuanto mayor puntúan en la escala de ansiedad, mayor es su probabilidad de incurrir en este tipo de comportamiento. Si tenemos en cuenta que la media de revisión del teléfono es de 150 veces al díaen los casos con un peor autocontrol esta frecuencia puede dispararse, consolidando dinámicas de uso compulsivas.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro?

Para entender qué ocurre realmente en el cerebro del estudiante, realizamos un experimento con 46 alumnos del grado en Comunicación Audiovisual midiendo su actividad electrodérmica (las respuestas físicas de la piel que indican activación emocional y atencional). Los resultados muestran un patrón claro: una mayor propensión a usar demasiado internet provoca un desajuste entre el nivel de atención y la activación emocional durante el desempeño de tareas académicas.

En concreto, al realizar actividades que requieren una alta demanda cognitiva, como es un examen, los estudiantes con mayor uso problemático muestran una disminución progresiva de la atención. Sin embargo, presentan una respuesta emocional elevada ante las exigencias de la tarea, lo que sugiere que su cerebro está reaccionando emocionalmente ante la dificultad de concentrarse para realizar la labor.

Curiosamente, su atención solo parece estabilizarse ante estímulos digitales, como el consumo de contenido en pantalla. Esto demuestra que su sistema nervioso se ha habituado a procesar información bajo una estimulación constante, perdiendo eficacia en los procesos de estudio tradicionales que requieren calma y reflexión.

No es falta de ganas, es un conflicto de diseño

A la luz de estos datos, queda patente que el uso excesivo del smartphone impacta en el rendimiento académico más allá de provocar falta de interés o de disciplina. Las plataformas digitales entorpecen los procesos necesarios para sostener el esfuerzo cognitivo que una persona necesita para estudiar.

Los malos hábitos digitales (uso excesivo, falta de control en el tiempo de uso, consultar el móvil demasiado a menudo o interrumpiendo otras tareas) pueden surgir, además, precisamente como respuesta ante el malestar psicológico que produce esta falta de concentración. Es decir, al comenzar una tarea exigente cognitivamente, el esfuerzo nos empuja a “evadirnos” hacia tareas fragmentadas y sencillas como consultar las redes sociales.

En definitiva, el éxito académico no depende solo de la capacidad intelectual, sino también de nuestra habilidad para recuperar la voluntad y el autocontrol en un entorno diseñado, precisamente, para disminuirlos.

Fuente: https://theconversation.com/

Cada nuevo amigo es un reencuentro con una parte de nosotros mismos.

Hebbel


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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

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