miércoles, 9 de septiembre de 2026

Miércoles del Retail e Inteligencia artificial y dolor humano...

Miércoles del Retail  e  Inteligencia artificial y dolor humano...


Solo ves tu sombra cuando das la espalda al sol.
Jalil Griban.

Hard discount: el formato que está cambiando la forma de comprar en Chile, en Colombia, me arriesgo en el Mundo ... Jaime PePo

Un estudio de la consultora Simbiu que analizó seis meses de conversación digital sobre el segmento hard discount muestra cómo una sola marca puede concentrar casi la totalidad de la notoriedad y el engagement en un formato que crece con fuerza en el país.

Por Gonzalo Arancibia·
Chile


Locales más pequeños, surtidos más acotados y una operación más sencilla comparada a las cadenas tradicionales, centrada en precios competitivos. Es la fórmula del hard discount, un modelo que lleva décadas desarrollándose en mercados europeos y que durante los últimos años está tomando espacio también en el país.

En Chile, el formato está representado por Mass, perteneciente al holding peruano Intercorp; Liquimax, de capitales chilenos y parte del Grupo Lagos; y Don Salva, la apuesta de la transnacional chilena Cencosud para este segmento, que ingresó al mercado el mes de mayo de 2026, sumando a uno de los principales actores del retail nacional a una categoría que comienza a ganar protagonismo en el mercado chileno. Y los consumidores están respondiendo a este fenómeno en el mundo digital. Un estudio de la consultora Simbiu, que monitoreó durante seis meses la conversación digital en torno a Don Salva, Mass y Liquimax, muestra una considerable diferencia entre la marca de Cencosud y sus competidores directos. Don Salva concentró cerca del 86% de las menciones identificadas entre las tres cadenas, muy por encima de Mass, con alrededor del 9%, y Liquimax, con aproximadamente el 6%. La brecha es mucho más amplia si se miran las interacciones: la nueva marca de Cencosud acumuló 52.334 de las 53.308 registradas, superando el 98% del total de ellas. En alcance potencial, esa brecha se repite: Don Salva llegó a una exposición potencial de 208,6 millones de usuarios, muy sobre los 12,1 millones de Mass y los 5,9 millones de Liquimax.

“Lo que muestra el estudio es que el formato hard discount está dejando de ser secundario dentro de la conversación sobre supermercados y comienza a instalarse como una alternativa totalmente reconocible por los consumidores. Su crecimiento responde primero a la entrada de un gran jugador nacional al segmento como lo es Cencosud, y a una lógica de compra más funcional, donde el precio, la cercanía y la rapidez comienzan a tener tanto o más peso como el surtido o la experiencia tradicional”, señala Leonardo Hernandéz, Gerente de Comunicaciones de Simbiu. Un lanzamiento que generó repercusión La curva de conversación sobre estas cadenas no fue pareja en el tiempo. El estudio detectó que el interés se disparó durante el lanzamiento de Don Salva, con sus mayores volúmenes a finales del mes de mayo y comienzos de junio. Pero, a diferencia de lo que suele ocurrir con estos peaks iniciales, el interés no se apagó: volvió a repuntar en julio y agosto, coincidiendo con la apertura de nuevos locales de esta cadena.

La cadena Cencosud, matriz de Don Salva, también fue parte importante de los datos del estudio: apareció en 295 menciones dentro de la conversación analizada, lo que sugiere que buena parte de la notoriedad de la nueva cadena, es traccionada por el respaldo del grupo. Una conversación mayoritariamente favorable

Más allá del volumen de la conversación, el estudio midió también el tono de las publicaciones. El 42,8% de ellas fue calificada como positiva, el 52,2% neutral y solo un 5% de manera negativa. Ese balance se traduce en un sentimiento neto de 83,6 puntos para Don Salva, muy por encima de los 60 de Liquimax y los 46,2 de Mass.

Desde Simbiu, advierten eso sí que estos resultados miden notoriedad y conversación digital, no participación de mercado ni preferencia de compra real. En cuanto a las fuentes, cerca de tres cuartas partes de los datos analizados provienen de la red social X, seguido por portales digitales, blogs, Facebook e Instagram.

Un mercado que todavía está definiendo sus fronteras

Más que mostrar una competencia cerrada entre las tres cadenas, el estudio refleja un segmento que está construyendo su identidad frente al consumidor. Don Salva, Mass y Liquimax comparten elementos del hard discount, pero se presentan de manera distinta y compiten con propuestas que también se cruzan con formatos de conveniencia, precio/bodega y mayorista.

Esa falta de fronteras rígidas puede ser precisamente una de las claves de lo que viene la llegada de nuevos actores, podría profundizar aún más esta segmentación y obligar a las marcas a diferenciar con mucha más claridad qué tipo de compra quieren resolver y para qué consumidor.

Los nuevos reyes del Retail Colombiano : Quienes están ganando la batalla por el Consumidor, Comprador , Cliente.  


Durante los últimos años, Mall & Retail ha venido construyendo el Mapa Nacional del Retail, una herramienta de inteligencia de mercado que mide el verdadero desempeño empresarial del comercio colombiano. 

Más allá del número de tiendas o de la presencia de una marca en los centros comerciales, permite conocer quiénes son los principales jugadores, cuánto crecen, qué participación tienen, cuál es su rentabilidad y qué tan sólida es su estructura financiera.

La edición 2026 analiza 410 empresas y marcas con presencia relevante en centros comerciales, organizadas en siete macrosectores y 22 categorías comerciales.

 A partir de sus estados financieros se comparan ingresos operacionales en 2025, crecimiento frente a 2024, ganancias o pérdidas, activos, pasivos y patrimonio. Es una radiografía que permite entender no solo quién vende más, sino quién gana participación y cuáles modelos de negocio están respondiendo mejor al nuevo consumidor.

Los ingresos operacionales agregados alcanzaron aproximadamente $210,4 billones en 2025, con un crecimiento de 12,5% frente al año anterior. Sin embargo, 72 de las 410 compañías registraron pérdidas, equivalentes al 17,6% de la muestra. El consumo crece, pero la presión promocional, los costos de ocupación y las inversiones en tecnología, logística y experiencia continúan castigando a los operadores menos eficientes.

Los supermercados siguen siendo el gran motor del Mapa. Sus 30 empresas concentran el 45,3% de los ingresos y crecieron 11,7%. D1 lidera con $21,6 billones y un aumento de 11,1%; le siguen Grupo Éxito, con $16,9 billones y 5,2%, y Ara, con $16,4 billones y 18,4%. 

D1 y Ara profundizan el modelo de valor, marcas propias y proximidad, mientras Éxito combina formatos físicos, omnicanalidad y lealtad. El consumidor compra de manera más planificada, visita más canales y compara con mayor rigor el valor recibido por cada peso gastado.

Moda es el macrosector más atomizado: reúne 160 jugadores, el 39% de la muestra, pero solo el 12,5% de los ingresos. Creció 8,7%. 

Leonisa encabeza con $1,68 billones, seguida por Comodín, operador de marcas como Americanino, Chevignon, Naf Naf y American Eagle, con $1,43 billones, y Adidas con $1,34 billones.


Leonisa combina tiendas, catálogo y canales digitales; Comodín gana escala con un portafolio multimarca; y Adidas equilibra retail propio, e-commerce y mayoristas.


El shopper de moda exige novedad e identidad, pero compara promociones y precio antes de decidir.


Tecnología alcanzó ingresos por $21,6 billones, el 10,3% del total, y creció 13,2%. Samsung lidera con $3,62 billones, Apple con $2,13 billones y HP con $1,62 billones. 

La competencia se desplaza del dispositivo al ecosistema: conectividad e inteligencia artificial en Samsung, integración entre hardware y servicios en Apple, y renovación de computadores y AI PC en HP. 

El comprador compara especificaciones digitalmente, prolongar los ciclos de reposición y exige una mejora tangible antes de cambiar de equipo.


Tiendas por Departamento y Afines creció 14,2% y alcanzó $20,5 billones. Homecenter ocupa el primer lugar con $6,94 billones, seguido por Dollarcity con $3,37 billones y Falabella con $2,54 billones. 

Homecenter fortalece la integración entre tienda, canal digital y soluciones para profesionales; Dollarcity gana terreno con precio, descubrimiento y alta rotación; y Falabella profundiza su ecosistema físico-digital. 

El consumidor ya no visita una gran tienda simplemente por encontrar “de todo”: necesita una razón concreta de valor y conveniencia.

Salud y Belleza fue el macrosector de mayor crecimiento: 19,1%, con ingresos por $17 billones. 
Cruz Verde lidera con $6,2 billones, seguida por Farmatodo con $1,97 billones y Ésika, L’Bel y Cyzone con $1,96 billones. La escala sigue siendo determinante, pero la competencia se mueve hacia conveniencia, bienestar y omnicanalidad.

Farmatodo integra tienda, app y web, mientras Belcorp combina venta directa y herramientas digitales. El autocuidado gana espacio y el consumidor exige disponibilidad inmediata, asesoría y facilidad de compra.

Mejoramiento del Hogar facturó $16,7 billones y avanzó 13,1%.
Homecenter, Easy y Madecentro concentran cerca del 74% del macrosector. Homecenter lidera con $6,94 billones, Easy alcanza $4,44 billones y Madecentro $964.000 millones. 

La batalla ya no consiste únicamente en vender materiales: consiste en acompañar proyectos mediante surtido, servicios, logística, atención al profesional y herramientas digitales. El consumidor investiga primero en línea y espera resolver en un mismo ecosistema desde la inspiración hasta la ejecución.

Entretenimiento reúne 88 empresas y alcanzó $13,1 billones, creciendo 13,3%.
 Frisby lidera con $1,50 billones, seguido por Crepes & Waffles con $1,26 billones y Juan Valdez con $887.000 millones. 

Frisby continúa ampliando y modernizando su red; Crepes & Waffles protege una propuesta ligada a producto y experiencia; y Juan Valdez suma tiendas, consumo masivo e internacionalización. 

En este macrosector ya no se compra únicamente comida o café: se compra ocasión, conveniencia y experiencia.

El Mapa deja cuatro hallazgos centrales. 

El mercado crece, pero se vuelve más selectivo. La escala es decisiva en supermercados, salud y mejoramiento del hogar, mientras la moda conserva una estructura mucho más fragmentada.

El consumidor colombiano construye una nueva ecuación de valor: puede comprar una marca propia para ahorrar y, al mismo tiempo, pagar más por una propuesta premium que considere relevante. Y la omnicanalidad dejó de ser una diferenciación para convertirse en un requisito básico de competencia.

Tal vez el dato más revelador sea el contraste entre un crecimiento agregado de 12,5% y un 17,6% de empresas con pérdidas. 

El Retail Colombiano tiene demanda y oportunidades, pero está separando con mayor rapidez a quienes cuentan con escala, marca, eficiencia y conocimiento del consumidor de aquellos que todavía compiten solamente por ubicación o producto. 

Esa es la utilidad del Mapa Nacional del Retail de Mall & Retail: transformar los estados financieros de 410 compañías en una lectura estratégica de quiénes están construyendo el comercio de los próximos años.

Para obtener más información sobre el Mapa Nacional del Retail 2026, escríbenos a: gerentecomercial@mallyretail.com

Inteligencia artificial y dolor humano

Andrés García Barrios

Hace dos años y medio, un jovencito norteamericano de 14 años se quitó la vida después de cruzar una última conversación con la “mujer” de la que estaba enamorado, un personaje de ficción creado con inteligencia artificial (IA), con la que tenía ya una larga “relación” a través de un popular chatbot. Meses después, la madre del chico entabló una demanda contra la empresa que había creado esa plataforma.  

No voy a entrar aquí en los argumentos jurídicos de ambas partes. Unos reflejan la ira y el dolor de una madre que ha perdido a su hijo, y los otros, la fría respuesta de una empresa cuyo negocio, en parte, estriba en defenderse de acusaciones como esta. No sé qué va a pasar durante el juicio, que parece que está emplazado para noviembre de este año. 

Me imagino que buena parte de la sociedad civil, asustada ante los alcances extremos de la IA, se pondrá del lado de la madre y presionará para que se le dé la razón. Por otra parte, he llegado a pensar que la empresa puede intentar revertir el juicio en una especie de acusación hacia la mujer y su exesposo, el padre del chico, por descuido hacia éste. Ya veremos.

Cuando conocí la historia, mi primer impulso fue emitir un juicio furioso: opinar que la empresa tiene la culpa por poner al alcance de los chavos personajes con los cuales pueden tener “relaciones” de todo tipo (“amistosas”, “amorosas”, “cibersexuales…”) sin las advertencias debidas, los filtros de edad y las necesarias reacciones de asistencia y auxilio. 

Enseguida empecé a culpar a los padres y a decir que son ellos quienes deben estar al cuidado de sus hijos, vigilar los contenidos en los que navegan y restringir el tiempo de uso.

Pero ocurre que al sentarme a escribir, casi de forma natural me pido a mí mismo ir un poco más allá de la primera impresión y la fugaz opinión.

Así, un sentimiento de compasión y una reflexión un poco menos impulsiva me llevan ahora a considerar que la tragedia empezó mucho antes del momento en que el muchacho entró en contacto con la IA. Sus padres estaban divorciados y el joven llevaba años en una depresión severa, que nadie parecía ver ni escuchar de forma adecuada. En los últimos meses, cuando ésta al fin llegó a ser visible, sus signos fueron los corrientes: aislamiento, abuso del dispositivo electrónico y cambios drásticos en el comportamiento escolar. Desafortunadamente, se le trató con la misma estrategia desinformada de siempre: imponer medidas disciplinarias.

Mencionó la separación de los padres (algunos pensarán que de forma tendenciosa, con una clara posición “antidivorcio”) porque considero que, en la vida de las infancias y juventudes,  el divorcio, en efecto, representa siempre un golpe que no se puede soslayar. 

La sociedad lo ha respaldado como figura jurídica, sin duda por la cantidad de malos tratos que se dan al interior de las parejas fallidas, los cuales acaban afectando seriamente a todos los miembros de la familia, incluidos, por supuesto, los hijos; pero eso no significa que el dolor de la separación de los padres no resulte –prácticamente en todos los casos, con las excepciones que confirman la regla– en una herida que podemos calificar de infinita por el hecho simple de ser irreparable.

 La separación de nuestros padres implica el desgarramiento de la unión simbólica que nos dotó, a cada uno de nosotros, de una unidad. Se puede paliar, pero no resolver. En ciertos casos, tal vez sea mejor divorciarse, pero nunca es bueno, al menos no para los hijos; no, al menos, en nuestra sociedad.

Sin duda, las familias reconstituidas son una posibilidad de recuperación cuando se establecen como un entorno, ahora sí, estable y sano para los pequeños. En el caso de nuestro jovencito, al menos la madre se había vuelto a casar y tenía ya otros dos hijos. Pero la nueva fórmula no parece haber convenido al muchacho: éste pasaba la mitad del tiempo con su padre y la mitad con su madre, que es –a mi parecer– un modelo que sólo funciona cuando la separación ha sido procesada de forma digna y los dos entornos se muestran como albergues estables; así, los hijos son recibidos de manera plena en ambos lados y sienten que los padres quieren estar con ellos la misma cantidad de tiempo, por igual. Pero por lo general esto no es lo que ocurre en un divorcio, y los chicos llegan a percibir que no caben ni en una parte ni en otra, y que, si sus padres se los turnan, es para gozar ellos mismos de tiempos “sin hijos” para sus ocupaciones personales. La sensación de rechazo y abandono puede recrudecer cuando se es hijo único –como nuestro joven– y, más aún, cuando hay medios hermanos de un segundo matrimonio que –en doloroso contraste– sí disfrutan de un hogar estable.

El joven pasó sus últimas semanas chateando con su novia artificial (que, en la ficción creada por él y permitida por “ella”, también era su hermana gemela) acerca de lo mal que se sentía, lo solo que estaba y los deseos de suicidarse. Acerca de esto último, cuando lo hacía explícito, la máquina lo reprobaba con tono emotivo y empático; no así cuando el chico aludía al suicidio con metáforas. Entonces, el chatbot no captaba el doble sentido y le seguía el juego, como en un romance inocente. En el último diálogo, la metáfora usada por él para hablar de morir fue la de regresar a casa, es decir, al lugar en que ella, su amante, lo esperaba. El chatbot contestó, sin captar que se refería a esto: “Hazlo, por favor, mi rey lindo”.

Y él lo hizo.

¿Qué responsabilidad real puede tener una máquina en que alguien cometa suicidio? O, dicho de otra forma: ¿qué posibilidades reales tiene de evitarlo? Me lo pregunto en serio. Se sabe que los servicios telefónicos de asistencia brindada por personas reales pueden ser efectivos. La clave, obviamente, está en el compromiso que muestra la persona al otro lado de la línea con el ser que sufre. La posibilidad del éxito depende, en primera instancia, de ser auténticamente sensibles a dos hechos: que los seres humanos necesitamos entablar relaciones con personas reales, y que lo que caracteriza a una relación así es que esa persona sea capaz de dar algo de sí misma por nosotros. Dar, arriesgar o, incluso, sacrificar son modos en que nos hacemos presentes cuando alguien necesita un verdadero encuentro.

¿Una máquina puede hacer algo así? Parece que no, hasta el momento. Cuando todos los llamados a las personas reales han fallado, nada puede hacer una máquina, detrás de la cual no hay un ser humano capaz, como digo, de dar algo por nosotros. El teléfono, el Zoom, aunque son recursos virtuales, sí permiten este tipo de encuentros. Pero los chats de inteligencia artificial presentan una condición  inicial que, si lo pensamos bien, desafía todo tipo de relación humana auténtica: hay que empezar por encenderlos.

Nadie puede sentir cerca de sí a alguien a quien enciende y apaga a voluntad. ¿Cómo podemos esperar que nos dé algo de sí mismo, alguien a quien tenemos ahí, a nuestra entera disposición, todo el tiempo, alguien que nunca ejerce ninguna iniciativa para nuestro encuentro? Ésta es la gran diferencia entre los chatbots y cualquier tipo de conversación humana real, incluso las que se dan a distancia y con espacios de tiempo, como las de WhatsApp. Ni siquiera los jóvenes, con su tan mencionada falta de madurez cerebral, pueden entrar en tal confusión. Sólo alguien con un profundo delirio narcisista, gestado en la primera infancia, puede querer entablar una relación de noviazgo con un ser que está a su disposición absoluta.

No parece ser el caso de nuestro muchacho. Su comportamiento  no era el de alguien que sufriera delirios psicóticos. Parecería más bien que —consciente y enfurecido por la soledad y el abandono— establecía con la máquina un perverso juego de autolesión, quizás, sí, con la esperanza inconsciente de que alguien leyera sus charlas o que el chat brindara, de pronto, una inesperada solución.

Pero si es que fue así, sus padres y su padrastro no oyeron con claridad el llamado. Por su parte, como es obvio, el chat sólo tuvo recursos para reaccionar de manera torpe y seguirle el juego.

Es justo en este punto donde, según entendemos, puede entrar el debate sobre la responsabilidad de las empresas que crean este tipo de máquinas, en el sentido de que ponen a disposición del público un chatbot de conversación con lenguaje humano sin condiciones para responder a todos los estados emocionales y mentales de los usuarios, sean estos, o no, conscientes de que se trata de una ficción.

Todos estamos de acuerdo en la urgencia de fijar prioridades de salud mental en la inteligencia artificial y de implementar todos los ciberrecursos necesarios para atenderlas. Entre estas prioridades están, por supuesto, las alertas que se deben dirigir a los usuarios en caso de pensamientos suicidas, y, antes de eso, el afinar los detectores del lenguaje de los robots conversacionales para que capten las sutilezas con que los seres humanos  expresamos nuestros estados emocionales. Un chatbot que establece relaciones íntimas debe poder entender la sutileza de un joven que, al decir “quiero volver a casa”, está implicando “quiero morir”.

El asunto es tan urgente como complejo pues implica dotar a la máquina no solo de un lenguaje de detección de infinitas metáforas, sino con recursos de respuesta que puedan dar guía a un usuario desorientado, y, además, hacerlo de forma sutil, es decir, conservando un estilo de comunicación empático y no evidenciando la alerta con una reacción  del tipo “Si usted está teniendo pensamientos suicidas, comuníquese a los teléfonos…”.

Sin embargo, el hecho mismo de que se trate de máquinas nos hace pensar que, cualquiera que sea su respuesta a nuestra necesidad emotiva, se quedarán cortas. Sólo conozco un caso de alguien que activó una máquina y, como resultado, halló consuelo ante su inminente impulso  suicida. Me refiero a la historia de una gran amiga de un ser querido mío, que se la confesó a este. La mujer estaba a punto de quitarse la vida cuando recurrió, en busca de una última compañía, a poner en su aparato de sonido una de las sonatas para piano de Beethoven. Al escucharla, pudo llorar desde un lugar profundo y cambió de decisión. El difunto Beethoven, su música y, claro, la posibilidad de escucharla en su casa, en un aparato electrónico, le salvaron la vida.

Pero estamos en el terreno del arte. En el de la belleza, podemos decir. Me atrevería a afirmar que éste es el único sitio en el que los humanos podemos hallar, detrás de un objeto inerte, a otro ser humano, en este caso, a un compositor muerto hace muchos años (también está el mundo de la religión y el ritual, pero en éste se trata de objetos sagrados, y no estoy seguro de que podamos llamarlos inertes). La sensación de encuentro que nos permite la obra de arte, es clara: el creador nos ha dado algo de sí mismo; incluso, en muchas ocasiones, se ha despojado de algo para entregárselo, entrega que llega a alcanzar tintes de riesgo y hasta de sacrificio (obras así llegan a adquirir carácter sagrado, como, creo yo, la serie de “ pinturas negras”, creadas al final de su vida por el pintor estadunidense Mark Rothko).

Pues bien, algo parecido tendrá que ocurrir con la inteligencia artificial, si de verdad queremos crear dispositivos que ayuden a las personas a superar crisis de un dolor que se antoja infinito. Detrás de la IA tendrá que traslucir lo humano, no sólo como simulación de un lenguaje real sino como un nuevo tipo de lenguaje estético, uno que sólo ella podrá darnos. Si algo debemos exigir a las empresas y a todos nosotros, como sociedad, ante la inteligencia artificial, es que el diseño y el desarrollo de esta contengan arte y belleza auténticos, incluidos los bellos pensamientos y la bella ciencia. Sin duda, un gran avance ha sido contratar filósofos y artistas para efectuar la tarea, como ya están haciendo algunas empresas. Otro paso importante es educar a nuestros hijos y alumnos para que interactúen con la IA de una forma que a su vez eduque a esta para que se convierta en una obra de arte. ¿Qué tipo de obra será? No lo sabemos aún, pero empezamos a comprender que el desafío es mayúsculo, toda vez que se trata de sublimar algo tan peligroso como la simulación de lo humano (en este sentido, vale la pena, más allá de nuestras afiliaciones personales, leer la encíclica Magnífica Humanidad del Papa León XIV, uno de los documentos más completos y, con toda seguridad, polémicos, al respecto).

Termino citando  un párrafo sumamente esclarecedor para este enigma sobre el porvenir de la IA. Lo extraigo del reportaje que llevó a cabo Jesse Barron para el New York Times, acerca de nuestro jovencito suicida:

“A medida que estos casos empiezan a inundar los juzgados estadounidenses, el sistema jurídico tendrá que determinar si la IA pertenece a las mismas categorías que las tecnologías más antiguas —a través de las cuales los seres humanos siempre han hablado— o si alguna cualidad de lo que la IA produce, eso que se siente como si alguien se estuviera expresando, pertenece legítimamente a una categoría propia, una categoría que ahora mismo es inasible porque aún no se ha definido”.

Paraliza la resistencia con persistencia

Woody Hayes.  

--

Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia






miércoles, 2 de septiembre de 2026

Miércoles del Retail y ¿Es compatible leer muchos libros y tener dificultades de comprensión lectora?

Miércoles del Retail  y ¿Es compatible leer muchos libros y tener dificultades de comprensión lectora?


Todos seremos tolerantes e indulgentes con los demás si pudiésemos conocer cuánta tolerancia e indulgencia necesitamos que nos dispensen.
Bottach 

El Hard Discount ya tiene una conversación propia dentro de la Cámara de Proveedores y canales de distribución en la ANDI

image.png




Ignacio Gómez Escobar

Tuve la oportunidad de participar, como invitado, en la primera reunión del recién creado Comité Ejecutivo Comercial de Hard Discount de la ANDI, un espacio que confirma la importancia que este modelo ha adquirido dentro del comercio colombiano y latinoamericano.

 Mi intervención estuvo centrada en la evolución de los discounters en Colombia y América Latina: de dónde vienen, por qué han encontrado en nuestra región un terreno especialmente favorable y cuáles son las transformaciones que están generando en el consumo, la industria, las marcas y la manera tradicional de hacer negocios con el retail.

 Colombia pasó, en pocos años, de observar el Hard Discount como una propuesta marginal a convertirse en uno de los grandes laboratorios del modelo en América Latina. Hoy ya no estamos hablando solamente de nuevas tiendas o de precios bajos. Estamos frente a una transformación estructural del mercado, que obliga a fabricantes y proveedores a revisar sus portafolios, costos, gramajes, logística, marcas y modelos de negociación.

 La creación de este comité es, por ello, una iniciativa especialmente oportuna. El Hard Discount dejó de ser un fenómeno que la industria podía mirar desde la distancia. Ahora es un canal que debe entender, atender y preparar estratégicamente.

Mi agradecimiento a los directivos de la ANDI – Asociación Nacional de Empresarios de Colombia por la invitación y por abrir este espacio de análisis y conversación. Fue un privilegio aportar desde mi experiencia y compartir algunas reflexiones sobre un modelo que continuará transformando el retail latinoamericano.

 El Hard Discount no es solamente un nuevo canal. Es una nueva manera de entender el mercado.

La tienda de barrio mantiene su corona como el canal de consumo principal en Colombia


Las tiendas de barrio se consolidan como el termómetro del retail nacional y se mantienen blindadas frente al fenómeno de las cadenas de hard discount.


El más reciente estudio de NielsenIQ (NIQ), una empresa especializada en investigación de mercados e inteligencia de consumidor, indicó que el 37% de las ventas de productos de consumo masivo de Colombia se hacen a través de las tiendas de barrio siendo el canal líder en el país.


Rodolfo Aguilar Landín, director para Latinoamérica de Sales y TradeHub en NielsenIQ, subrayó que la correlación que se mantiene entre las tiendas tradicionales y el mercado total es de 0,9 a 1,0 (muy alta).

“Quiere decir que cuando a un producto le va bien (o mal) en las tiendas de barrio, le va prácticamente igual de bien (o mal) en el mercado total del país. En Colombia, las tiendas son casi un espejo del mercado nacional”, explicó Aguilar y añadió que “en los casos dónde el coeficiente no es tan alto, los resultados en tiendas de barrio no son influyentes sobre los resultados del mercado total del país”.
El panorama frente al hard discount

A pesar de estar inmersas en un ecosistema de canales altamente diversificado y competitivo, la tienda es el canal menos afectado por el fenómeno de los hard discounters.

Esto se debe a que el 73% de clientes de la tienda también compran en discounters, pero, aun así, la tienda los retiene mejor, ya que este es el porcentaje más bajo entre todos los demás canales comparados en el estudio (supermercados, e-commerce y redes sociales).

En adición, la tienda tradicional ofrece cercanía, una compra pequeña y horarios flexibles, atributos que los discounters no reemplazan fácilmente. Los discounters compiten más directamente con supermercados por las compras de mayor volumen”, afirmó Aguilar.

La otra cara

Tras la publicación en mayo del informe sobre el comportamiento económico de las tiendas durante el primer trimestre de 2026, realizado por Fenaltiendas, Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco), lanzó una contundente advertencia a través de la cuenta oficial del gremio en X: “la mayoría de las tiendas operan prácticamente en modo supervivencia”.

¿Es compatible leer muchos libros y tener dificultades de comprensión lectora?
Jo Adetunji

Leer mucho suele considerarse una señal de una buena “competencia lectora”. Si un niño o adolescente lee varios libros al mes, parece lógico pensar que lee con facilidad y comprende bien aquello que lee. Al fin y al cabo, ¿cómo podría alguien leer tanto sin tener una buena comprensión?

Pero damos por supuesto algo que no es tan evidente. Podemos encontrarnos con niños y jóvenes que leen con frecuencia o disfrutan de los libros y que, sin embargo, tienen dificultades cuando se enfrentan a determinadas tareas de comprensión: identificar la idea principal de un texto, relacionar información que aparece en diferentes partes, hacer una inferencia o valorar críticamente aquello que han leído.

La pregunta, por tanto, no es si leer es importante (lo es), sino si leer mucho y comprender bien son la misma cosa.

Datos incongruentes sobre lectura

Los datos disponibles vuelven esta cuestión más interesante. En España, los jóvenes de entre 14 y 24 años son actualmente el grupo de edad con mayor porcentaje de lectores de libros por ocio: el 76,9 % declara leer libros en su tiempo libre, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2025 de la Federación de Gremios de Editores de España. Este porcentaje ha ido aumentando en los últimos años.

Al mismo tiempo, las evaluaciones educativas muestran que una parte del alumnado encuentra dificultades cuando las tareas de lectura requieren niveles más complejos de comprensión. En las pruebas de la OCDE para su informe PISA, comprender un texto no significa únicamente localizar información que aparece de manera explícita: las tareas con mayor dificultad exigen integrar información, realizar inferencias, manejar textos complejos y evaluar críticamente lo leído.

Aquí aparece una paradoja que merece la pena explorar: podemos encontrar jóvenes que leen con frecuencia y, al mismo tiempo, presentan dificultades en tareas de comprensión lectora. Esto no significa que exista necesariamente una relación causal entre ambas cuestiones. Significa que el hábito lector y la competencia lectora no son exactamente lo mismo.

Qué se lee, y qué se comprende

¿Qué queremos decir exactamente cuando decimos que una persona comprende lo que lee?

Cuando hablamos de lectura tendemos a utilizar una única palabra para referirnos a actividades muy diferentes. No leemos de la misma manera una novela, las instrucciones de un experimento, un artículo científico, un texto argumentativo o dos noticias que ofrecen explicaciones diferentes sobre un mismo acontecimiento. Todas estas actividades implican leer, pero no exigen exactamente los mismos procesos.

Un lector puede seguir con fluidez una historia, recordar a sus personajes y disfrutar de ella y, sin embargo, encontrar dificultades cuando tiene que explicar qué idea sostiene un texto argumentativo, relacionar información que aparece en párrafos diferentes o deducir algo que el autor no ha dicho explícitamente.

Esto ayuda a entender una cuestión que a menudo queda escondida cuando hablamos de “buenos lectores”: la cantidad de lectura no nos dice por sí sola qué procesos de comprensión es capaz de realizar una persona.

Varias habilidades combinadas

Las propias evaluaciones educativas parten de esta idea. En las pruebas de competencia lectora se distinguen tareas como localizar información explícita, identificar ideas relevantes, establecer inferencias, integrar información o valorar el contenido de un texto. En Cataluña, por ejemplo, los marcos de evaluación de final de etapa desglosan la comprensión lectora en diferentes procesos, precisamente porque comprender no consiste en una única habilidad.

Por eso, ante un niño o una adolescente que lee muchos libros, quizá la pregunta no debería ser únicamente “¿Cuánto lee?”, sino también “¿Qué es capaz de hacer con aquello que lee?”.

Relación entre ‘cantidad’ y ‘calidad’ de la lectura

Si leer mucho puede ser compatible con tener dificultades en determinadas tareas de comprensión, ¿qué sabemos sobre la relación entre el hábito lector y la competencia lectora?

Comprender un texto no consiste únicamente en entender las palabras que aparecen en él. También implica construir un significado, relacionar información y hacer inferencias. Además, utilizamos nuestros conocimientos previos para interpretar aquello que leemos.

Por eso, dos personas pueden leer el mismo texto y comprenderlo de manera diferente. No solo interviene lo que está escrito. También importan el lector, el texto y la tarea que se plantea. La dificultad, el propósito de la lectura o los conocimientos previos pueden cambiar lo que somos capaces de comprender.

Por ejemplo: cuando leemos muchas novelas, la experiencia previa (cuantas más hayamos leído más sucederá esto) nos ha enseñado a anticipar determinados giros de guión o de diálogos, y cuando son inesperados, lo son en comparación a lo que hemos leído previamente. Cuanto más experiencia lectora acumulamos sobre determinado estilo de escritura, menos esfuerzo cognitivo supone descifrarlo, más predecible será la tarea para nosotros, y menos esfuerzo de comprensión estaremos haciendo. De ahí la necesidad de leer textos variados.

Competencia lectora y capacidad de comprensión

La investigación científica apunta a una relación positiva entre la exposición a la lectura y diferentes habilidades lectoras. Los autores plantean una posible relación circular: quienes tienen mejores habilidades lectoras tienden a leer más. A su vez, la lectura puede contribuir a desarrollarlas.

Así se observa también en estudios a lo largo del tiempo. En los primeros cursos, un menor nivel de comprensión y fluidez se asocia con una menor lectura voluntaria. En cursos posteriores, una mayor frecuencia de lectura, especialmente de libros, se asocia con una mejor comprensión.

Esto sugiere que leer y comprender pueden influirse mutuamente, y que la relación cambia durante el desarrollo. Pero también indica que no podemos reducir la competencia lectora al número de libros leídos.

Entonces, si leer más no garantiza por sí solo comprender mejor, ¿qué hace que una persona aprenda a comprender lo que lee?

Enseñanza explícita

Lo mismo que aprendemos la mecánica de la lectura en la escuela (que las letras representan sonidos y significados, que juntas hacen sílabas y palabras y frases), la comprensión lectora también requiere una enseñanza explícita. No basta con aumentar la exposición a los textos. También es necesario aprender a utilizar estrategias para construir y comprobar su significado.

Intervenciones dirigidas específicamente a la comprensión, que trabajen aspectos como el vocabulario, la semántica, la morfología y la sintaxis, tienen un impacto positivo.

La enseñanza explícita puede incluir estrategias como anticipar el contenido, activar conocimientos previos, formular preguntas o realizar inferencias. También puede enseñar a identificar ideas principales, resumir y comprobar la propia comprensión. Pero no consiste simplemente en proporcionar una lista de estrategias. El docente debe mostrar cómo y cuándo utilizarlas y acompañar progresivamente al alumnado hacia un uso autónomo.

Esta enseñanza debe adaptarse al tipo de texto, ya sea narrativo o informativo.

Leer mucho, leer mejor

Que un niño o un adolescente lea mucho es una buena noticia. La lectura frecuente ofrece oportunidades para ampliar conocimientos, descubrir palabras nuevas y encontrarse con formas diferentes de explicar el mundo.

Pero esas oportunidades no garantizan por sí solas que la comprensión se desarrolle en toda su complejidad. A comprender también se aprende y requiere una enseñanza que acompañe ese proceso.

Por eso, fomentar el hábito lector y enseñar a comprender deberían ir de la mano. No se trata de elegir entre conseguir que lean más o enseñarles estrategias de comprensión. Se trata de que puedan hacer ambas cosas.

Quizá debamos mirar un poco más allá del número de libros leídos. Preguntarnos qué textos leen, para qué los leen y qué hacen con aquello que encuentran en ellos. Porque leer también significa poder hacerse preguntas, relacionar ideas, construir una interpretación propia y cambiar de opinión cuando el texto nos aporta algo nuevo.


Si quieres conocerte a ti mismo, observa las acciones ajenas; si quieres comprender a los demás, mira dentro de tu propia alma.
Schiller.

--

Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia


Miércoles del Retail e Inteligencia artificial y dolor humano...

Miércoles del Retail    e   Intel igencia artificial y dolor humano... Solo ves tu sombra cuando das la espalda al sol. Jalil Griban. Hard d...