miércoles, 1 de julio de 2026

Miércoles del Retail Y Viajes de fin de curso: ¿experiencia educativa o solo fiesta? ... JaimePepo

Cordial saludo

Bienvenidos. 

Miércoles del Retail     Viajes de fin de curso: ¿experiencia educativa o solo fiesta?      ... JaimePepo  


Vivir , es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser.
Octavio Paz

¿Por qué tememos a la discapacidad en el ambiente de formación?

Jaime Pérez Posada PEPO

El temor a la discapacidad en los ambientes de formación es una reacción compleja que, la mayoría de las veces, no nace de la mala intención, sino de barreras emocionales, culturales y pedagógicas profundamente arraigadas. Como instructores, enfrentamos el aula como un espacio de control y predictibilidad; cuando la diversidad rompe ese esquema, surgen inseguridades naturales.

Las razones principales por las que se suele experimentar este temor en el entorno educativo se centran en los siguientes factores:

1. El mito de la "Incompetencia profesional"

Existe un miedo inconsciente (y a veces consciente) a que los ajustes razonables o la flexibilización curricular disminuyan el nivel o el "rigor" de la formación. Se teme que, al adaptar el proceso para un aprendiz con discapacidad, se esté comprometiendo la calidad técnica que el sector productivo exige, lo cual es un error: la inclusión busca equiparar oportunidades, no regalar evaluaciones.

2. El síndrome del "No estoy preparado"

Es el temor técnico y metodológico más común. Muchos formadores sienten que necesitan ser expertos en educación especial, neurodiversidad o lengua de señas para poder guiar a su grupo. Al enfrentarse a la falta de herramientas didácticas específicas, aparece el miedo a cometer errores, a "hacer daño" pedagógicamente o a no cumplir con los objetivos de aprendizaje compartidos.

3. El sesgo del "esfuerzo extra" y la gestión del tiempo

La percepción de que un aprendiz con discapacidad demandará una atención individualizada absorbente genera ansiedad. Los instructores suelen temer que la dinámica del aula sea más lenta, afectando al resto del grupo o desbordando su propia capacidad de gestión de tiempo y energía en sesiones ya de por sí exigentes.

4. Incomodidad social y miedo a la vulnerabilidad

Culturalmente, nos han enseñado a mirar la discapacidad desde la lástima o el heroísmo, lo que dificulta ver al aprendiz simplemente como un estudiante más. Tememos:

  • Usar las palabras incorrectas y resultar ofensivas.
  • Gestionar de forma errónea los momentos de frustración del estudiante.
  • Exponer nuestras propias limitaciones como guías del proceso frente al grupo.

El verdadero origen del miedo: Casi siempre tememos a lo que no conocemos o a lo que nos obliga a salir de nuestra zona de confort didáctica. El temor no es a la discapacidad en sí, sino a nuestra propia capacidad de respuesta ante un diseño pedagógico que tradicionalmente fue pensado para una falsa "normalidad".

Cuando el diseño y el desarrollo curricular se piensa desde el origen de manera universal (como en el Diseño Universal para el Aprendizaje), la discapacidad deja de verse como un "problema a resolver" y pasa a ser simplemente una característica más de la diversidad del aula.

Cencosud entra al negocio mayorista con la compra de 21 tiendas de Makro

La empresa chilena, que en Colombia tiene centros comerciales, Jumbo, Easy y Metro, ahora se mete dentro de este segmento al comprar la compañía europea
David Gómez Goyeneche

Cencosud anunció formalmente la adquisición de 100% de la cadena de supermercados Makro Supermayorista en Colombia, esto a través de su filial Cencosud Internacional, una movida estratégica diseñada para robustecer su presencia en la región e ingresar al formato mayorista con 21 tiendas.

La transacción, que contempla una inversión aproximada de US$158 millones, hace parte de varias movidas de la multinacional chilena en el continente, desde la adquisición de la cadena de supermercados St. Marche, con sede en São Paulo y 32 tiendas en territorio brasileño, hasta la adquisición a Pei del centro comercial Plaza Central, ubicado en la ciudad de Bogotá y avaluada en US$124,5 millones. Además, pasó por el lanzamiento de Don Salva, una cadena de supermercados de descuento con su primera tienda en Santiago de Chile.

Con la adquisición de Makro en territorio colombiano, Cencosud también se hace dueña de una infraestructura compuesta por 21 tiendas ubicadas en 16 ciudades de Colombia, incluyendo las principales capitales como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, enfocadas en el abastecimiento a gran escala para clientes profesionales y emprendedores.Gráfico LR

“La compra de Makro representa una oportunidad para fortalecer nuestra operación en Colombia y ampliar nuestra propuesta para clientes que buscan soluciones mayoristas, con foco en servicio, surtido y competitividad”, señaló Ramiro Ortiz, quien es el gerente general de Cencosud en Colombia.
Las movidas de Cencosud

A inicios de junio, Cencosud anunció que, a través de su filial Cenco Malls, suscribió un contrato para la adquisición indirecta de 51% del centro comercial Plaza Central, ubicado en la ciudad de Bogotá, en una operación que, tal como resaltó, refuerza su presencia en uno de los mercados más relevantes de la región.

La transacción se realizó con Pei, que se mantendrá como socio estratégico con una participación de 49% en el activo. El precio total que se presentó de la operación asciende a unos $459.000 millones, equivalentes aproximadamente a US$124,5 millones.

Sumado a esto, hizo una serie de movimientos en la región que dieron luces de lo que se venía en Colombia. Por ejemplo, también a inicios de junio, Cencosud lanzó Don Salva, una cadena de supermercados de descuento con la que busca ingresar a un segmento que viene ganando espacio entre los consumidores que priorizan el ahorro en sus compras cotidianas.

La empresa inauguró su primera tienda en Santiago de Chile, marcando el inicio de un plan de expansión que contempla nuevas aperturas tanto en la capital como en otras ciudades de este mercado en el sur.

Por su parte, en Brasil, la chilena acordó la adquisición de la cadena de supermercados St. Marche, con sede en São Paulo, una operación que le permitirá incorporar 32 tiendas a su red de negocios en Brasil y fortalecer su presencia en ese mercado. La transacción aún está sujeta a la aprobación del regulador brasileño.

Viajes de fin de curso: ¿experiencia educativa o solo fiesta?

Pocos acontecimientos generan tanta expectación en la adolescencia como los viajes de fin de curso. Estar lejos de casa, compartir tiempo con amigos y disfrutar de una sensación inédita de libertad convierte estos viajes en experiencias especialmente intensas. Para muchos jóvenes representan una de las primeras oportunidades de desenvolverse con mayor autonomía, tomar decisiones propias y relacionarse con sus iguales fuera de los contextos habituales de supervisión.

Precisamente por ello, los viajes de fin de curso constituyen un escenario privilegiado para el desarrollo de la identidad, la autonomía y la responsabilidad. Sin embargo, no todos ofrecen las mismas oportunidades ni generan los mismos resultados. La clave no está únicamente en viajar, sino en cómo se organiza el tiempo durante esos viajes.

Tiempo libre, con y sin estructura

El tiempo libre desempeña un papel crucial en el desarrollo psicosocial de los adolescentes. Las actividades de ocio pueden clasificarse como estructuradas o no estructuradas.

Al primer grupo pertenecen los deportes de equipo o deportes individuales, el voluntariado, la participación en grupos juveniles de música, teatro u otras actividades culturales y religiosas, que se caracterizan por ser organizadas, supervisadas y orientadas a objetivos.

Por el contrario, las actividades no estructuradas incluyen tiempo sin supervisión y actividades menos organizadas, como pasar el rato con amigos o dedicar largas horas a actividades sin una finalidad concreta.

Estructura no es falta de libertad

La diferencia entre ambos tipos de ocio no radica en la cantidad de libertad que ofrecen, sino en el contexto en el que los adolescentes ejercen esa libertad. La estructura no implica controlar cada movimiento, sino proporcionar oportunidades para desarrollar progresivamente la autonomía y asumir responsabilidades en un entorno seguro.

En este contexto, los viajes de fin de curso concentran largos periodos de tiempo libre compartido entre iguales, frecuentemente con menor supervisión y menor estructura que en otros contextos cotidianos. Estas características los convierten en un escenario interesante para analizar cómo la organización del tiempo libre puede influir en el comportamiento adolescente.

Factores de riesgo y toma de decisiones

Cuando el tiempo libre carece de estructura, aumentan determinados factores de riesgo. Estar fuera de casa reduce las normas percibidas: aquello que los adolescentes no harían en su entorno habitual puede percibirse como más aceptable durante el viaje. Además, el incremento de horas de convivencia entre iguales intensifica la influencia del grupo, que se convierte en referencia constante para la toma de decisiones.

El viaje crea un contexto psicológico donde determinadas conductas pueden ser más aceptadas y esperadas. Aunque no todos los adolescentes participan en ellas, tanto la probabilidad como la intensidad de ciertos comportamientos de riesgo aumentan.

Convivencia con iguales y con redes sociales

A esta dinámica grupal se suma el papel de las redes sociales. Durante los viajes, los adolescentes suelen compartir imágenes, vídeos y experiencias, lo que puede incrementar la presión social, la necesidad de aprobación y fenómenos como el miedo a perderse algo (FOMO).

La búsqueda de validación social, junto con la exposición constante a contenidos compartidos por los pares, puede favorecer conductas impulsivas o de mayor riesgo. Además, un mayor tiempo de pantalla durante estos periodos se ha asociado con consumo de sustancias, conductas sexuales de riesgo y comportamientos problemáticos en línea, como el sexting o el ciberacoso.

La evidencia muestra además que esas conductas rara vez aparecen de forma aislada. El consumo de alcohol y drogas, los comportamientos sexuales de riesgo y las actividades problemáticas en entornos digitales suelen agruparse y formar parte de un mismo patrón favorecido por la desinhibición, la influencia del grupo y una menor percepción del peligro.

Una oportunidad para crecer

Sin embargo, concluir que los viajes son negativos sería un error. De hecho, pueden constituir una extraordinaria oportunidad educativa. Permiten interactuar con nuevos entornos, favorecen la apertura a la diversidad, fomentan actitudes interculturales y contribuyen al desarrollo personal del adolescentes.

Algunos modelos, como el turismo educativo, suelen combinar experiencias atractivas para los jóvenes con actividades estructuradas y objetivos formativos. Este tipo de propuestas se asocia con oportunidades para desarrollar la autonomía, fortalecer la identidad y el bienestar y adquirir competencias personales y sociales. Sin embargo, este enfoque no es habitual en muchos de los viajes de adolescentes.

Cómo equilibrar diversión y aprendizaje

Es, pues, posible organizar la experiencia de un viaje de fin de curso de manera que, además de pasarlo bien, los jóvenes maduren y aprendan, incorporando actividades estructuradas, espacios de participación y responsabilidades adaptadas a la edad, y evitando los periodos excesivamente de ocio no estructurado, ya que aumentan la probabilidad de que aparezcan conductas impulsivas y dinámicas grupales negativas.

Desde los centros educativos resulta importante planificar actividades significativas, reducir tiempos vacíos críticos y establecer normas claras; también que los propios interesados participen en el diseño de las actividades, para que respondan a sus intereses y necesidades: senderismo, acampada, debates guiados para reflexionar sobre las experiencias, además de los mencionados deportes y juegos de equipo, voluntariado o actividades culturales.

Desde la familia, es esencial educar en la toma de decisiones, fomentar fortalezas personales y preparar a los adolescentes para gestionar la presión del grupo y los riesgos asociados al entorno digital.

Intensificadores de lo bueno

Los viajes de fin de curso son contextos donde se intensifican muchas de las dinámicas propias de la adolescencia: la búsqueda de independencia, la construcción de la identidad, la influencia de los iguales y la toma de decisiones. Entender cómo funcionan estos entornos no busca alarmar, sino orientar y mejorar su diseño.

Porque los adolescentes no necesitan menos autonomía; necesitan contextos mejor pensados para aprender a ejercerla. Y cuando la libertad se acompaña de estructura, los viajes pueden convertirse en una auténtica oportunidad educativa...

Yo trato de olvidar mi pasado y trato de vivir proyectándome hacia el porvenir; si no, uno lleva una vida enfermiza.
Borges  






--

Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia




Miércoles del Retail Y Viajes de fin de curso: ¿experiencia educativa o solo fiesta? ... JaimePepo

Cordial saludo Bienvenidos.  Miércoles del Retail      Y      Viajes de fin de curso: ¿experiencia educativa o solo fiesta?            ... J...