miércoles, 29 de abril de 2026

Miércoles del Retail Y Pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión ?

Cordial saludo

Bienvenidos 

Miércoles del Retail  Y  Pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión   ? 

Nos arreglamos todos los días el cabello ... ¿también el corazón ?
proverbio chino

EE. UU.: La revolución de "ALDI": de marca propia a marca de gran poder global.


La cadena de tiendas de descuento ALDI USA acaba de anunciar su mayor renovación de empaque hasta la fecha, lo que marca un cambio histórico en su estrategia global. Las líneas entre "minorista" y "marca" se están difuminando oficialmente.

Mientras que muchos minoristas se esconden tras decenas de marcas blancas "fantasma", ALDI está haciendo lo contrario: está poniendo su propio nombre en primer plano.

En Estados Unidos, ALDI está lanzando su primera marca homónima.
El sello "ALDI": Miles de productos llevarán ahora directamente el logotipo de ALDI.

El sello "ALDI Original": Las marcas tradicionales como Clancy's y Specially Selected no van a desaparecer, pero están recibiendo un sello modernizado "ALDI Original", una garantía directa de calidad por parte del minorista.

Innovación impulsada por los fans: En una brillante estrategia de marketing, algunos productos adoptarán oficialmente apodos dados por los clientes (como el famoso "Pollo de la Bolsa Roja"), lo que demuestra que ALDI escucha a su comunidad de "ALDI Nerds".

Una historia de dos estrategias: global frente a nacional.

Si bien el despliegue en Estados Unidos está cobrando impulso de cara a 2026, la estrategia varía significativamente según la región:

Escala agresiva: En mercados emergentes como China, la transición es aún más intensa, con una oferta que alcanza casi el 80 % de marcas propias. Observamos un dinamismo similar en el Reino Unido y Australia, donde la marca ALDI es el principal motor de confianza y rápida expansión.

La excepción alemana: Curiosamente, Alemania sigue siendo un país "tradicionalista". Gracias a la arraigada fidelidad de los consumidores a las marcas clásicas y a la compleja armonización entre ALDI Nord y ALDI Süd, el mercado nacional mantiene un equilibrio único entre la tradición y la nueva imagen de marca global.

Por qué esto es importante para la industria
No se trata solo de un nuevo logotipo. Es una respuesta a una tendencia masiva de la industria:

El 95% de los ejecutivos del sector minorista consideran ahora que las marcas propias son "extremadamente importantes".

El 86% planea aumentar significativamente la inversión en los próximos 24 meses.

Al poner su nombre en la caja, ALDI está pasando de ser un "lugar donde compras marcas" a ser la marca a la que vas a comprar.

El veredicto: En una era de inflación y sensibilidad a los precios, "ALDI" ya no es solo un letrero en un edificio, sino un distintivo de calidad, valor y transparencia que los consumidores se enorgullecen cada vez más de llevar en sus cestas de la compra.


SERVICIO AL CLIENTE EN LA CADENA DE ABASTECIMIENTO: UNA OPORTUNIDAD DE NEGOCIOS


Clientes satisfechos es el resultado deseado y esperado de toda estrategia de administración de cadenas de abastecimiento. Esto significa que al interior de la organización del proveedor de productos o servicios habrá conocimiento y entendimiento de quién es el cliente intermedio y quién es el cliente final.

En la industria de los operadores logísticos es común encontrar una visión muy limitada respecto del concepto de cliente y más limitada aún respecto de los costos y beneficios directos e indirectos de una buena atención a los clientes. 

Según estudios de especialistas, captar un cliente cuesta cinco a seis veces más que mantenerlo. Mientras que conseguir un cliente nuevo requiere de acciones comerciales que deben madurar; la mantención de clientes es básica, simple y muy económica. 

A continuación se destacan algunas acciones estratégicas asociadas al servicio al cliente:

COMO ESTRATEGIA DE AHORRO E INCREMENTO DE VENTAS:

La mayor parte de las compañías no manejan el servicio al cliente tan rigurosamente como otras funciones de la cadena de abastecimiento. Entender como el servicio al cliente está conectado con la cadena de abastecimiento ofrece oportunidades de reducción de costos, mayor fidelidad e incremento en las ventas. La creación de experiencias positivas a través de todas las etapas del ciclo de vida del producto, conduce a una mayor satisfacción entre los clientes actuales, construyendo confianza y adhesión. Lo anterior, agregado a los despachos completos y a tiempo, fortalece la identificación de la marca y genera nuevos negocios por recomendación o referencia.

INTEGRACIÓN DEL SERVICIO AL CLIENTE Y LA CADENA DE ABASTECIMIENTO:

Responder a temas relacionados con los clientes es tan importante como manejar los problemas que habitualmente enfrentamos en el manejo de productos, ya sea por complejidad o por errores. Desde esta perspectiva, el servicio al cliente debería ser mirado como un componente de la cadena de abastecimiento, anticipativo y no reactivo. Dependiendo de las dimensiones del proveedor de servicio o productos, su cobertura global y disponibilidad de recursos hay compañías que han construido verdaderas arquitecturas orientadas al servicio, en las que invierten sistemáticamente en tecnologías de información y fortalecimiento de su recurso humano.

En el caso de la realidad nacional, en la que muchas veces el cliente no está dispuesto a pagar por el valor agregado, no es necesario pensar en grandes inversiones tecnológicas sino trasladar la mirada al recurso humano en forma transversal, construyendo una actitud de servicio. Es decir, involucrar a toda la organización en el entendimiento de que el servicio prestado es de tal importancia y sensibilidad, que si lo hacemos mal, nosotros mismos, como consumidores, podemos sufrir las consecuencias: fuimos a un supermercado a comprar y no encontramos el producto que está almacenado en nuestras propias bodegas.

Entonces, queda claramente demostrado que los esfuerzos de la organización deben apuntar a entender quién es verdaderamente “el cliente”.

Para reforzar aún más los puntos anteriores, a continuación se describe un ranking de atributos o componentes dentro de los 112 factores que son considerados relevantes por los clientes, al momento de inclinarse por un producto:

INDUSTRIA BIENES DE CONSUMO PONDERACIÓN: 1 a 7
NOTA COMPONENTE DESCRIPCIÓN

6,5 LOGÍSTICA Capacidad de cumplir con la fecha de entrega prometida
6,3 LOGÍSTICA Precisión para cumplir con el pedido
6,2 PRODUCTO Calidad de la fabricación y diseño en relación al precio
6,1 PRECIO Competitividad del precio
6,1 LOGÍSTICA Notificación anticipada de atrasos en los envíos
6,1 SOPORTE Oportunidad para atender solicitudes de asistencia
6,0 LOGÍSTICA Respuestas sobre quejas de servicio de los clientes
5,9 PRODUCTO Presentación y embalaje
5,9 PRODUCTO Continuidad (No obsolescencia)
5,9 LOGÍSTICA Agilidad para tratamiento de devoluciones
5,8 LOGÍSTICA Cumplimiento tiempos de entrega para pedidos urgentes
5,8 LOGÍSTICA Integridad de los pedidos urgentes

El ranking anterior demuestra no sólo que los componentes logísticos son determinantes en el campo de la percepción y preferencia por un producto, sino que también plantea con claridad en qué etapa de la cadena de abastecimiento se debe focalizar el servicio al cliente como parte del desempeño global de la organización. Al mismo tiempo, se pueden identificar funciones u operaciones desde las cuáles plantear nuevos servicios, que pasan a reforzar la relación win-win con los clientes.

La información emanada de encuestas, trabajos grupales y actividades académicas a nivel nacional, muestran significativos vacíos e inconsistencias en el entendimiento de las fortalezas y oportunidades que se presentan en el ámbito del servicio al cliente en la cadena de abastecimiento, llegando al absurdo de identificar esta función, con atender el teléfono o no hacerlo.

Finalmente, si las personas claves del servicio en cualquiera de las etapas de la cadena de abastecimiento, tanto a nivel de los 3PL como de los equipos internos, no tienen en su ADN los aspectos mencionados, estamos frente a una significativa debilidad de la organización y a una potencial pérdida de oportunidades de negocio y liderazgo.

Por Ricardo Cox: Ingeniero Informático, Diplomado en Logística en IPER Puerto Le Havre, Francia. Especializado en Logística Intermodal, Autoridad Portuaria Puerto de Rotterdam, Holanda. Actual Gerente General MEGALOGISTICA S.A. Docente de los Diplomados en Gestión Logística de la USACH

La pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión

En un contexto de desconexión, sobrecarga y uso de la inteligencia artificial, la pedagogía de la presencia ofrece la oportunidad de volver a centrar la educación en el vínculo, la experiencia y el sentido del aprendizaje.

La pedagogía de la presencia en tiempos de desconexión
Foto por freepik.
Por Paulette Delgado

Un estudio realizado por Kushlev y Dunn en el 2018 reveló que el uso de celulares inteligentes por parte de madres y padres de familia afecta el tiempo que pasan con sus hijas e hijos, así como su impacto en la interacción en los niveles psicológico y relacional. Esto ocurre porque estos dispositivos permiten acceder a múltiples estímulos en cualquier momento, lo que representa una competencia constante por la atención.

Los autores explican que “al perjudicar la calidad de la atención, un mayor uso del teléfono hizo que los padres se sintieran menos conectados socialmente, más allá de sus efectos sobre la atención, lo que sugiere que la distracción juega un papel central en la configuración de la experiencia relacional”.

Aunque este estudio tiene varios años, sus hallazgos siguen vigentes. Por ejemplo, un artículo publicado en Forbes advierte que la distracción de los padres por el uso de teléfonos inteligentes puede relacionarse con mayores niveles de ansiedad en las infancias, así como con cambios en su comportamiento, estado emocional y desempeño académico.

En este sentido, el problema no radica en la tecnología en sí, sino en la forma en que interfiere con la atención y, por lo tanto, con la posibilidad de construir relaciones significativas. En un entorno saturado de estímulos, cuidar la atención se vuelve una condición fundamental para sostener el vínculo.

La disponibilidad emocional de los padres, madres y tutores se construye a través de señales como el contacto visual, la escucha activa y la respuesta inmediata. Cuando estas señales se interrumpen de forma recurrente, el infante puede interpretar que no es una prioridad o que la relación no es estable.

Las infancias necesitan interacción constante para desarrollar habilidades emocionales, sociales y cognitivas, ya que en estos espacios se construyen procesos clave como la regulación emocional, la empatía y el lenguaje. Cuando estas interacciones se ven afectadas, pueden aparecer cambios en el comportamiento, como mayor irritabilidad, demanda de atención o dificultad para autorregularse.

Además, los infantes aprenden a través de la observación. Esto significa que si crecen en entornos donde la atención está constantemente mediada por pantallas, pueden internalizar este patrón como una forma normal de relacionarse.

En el artículo de Forbes, Anuradha Varanasi enfatiza que el problema no es la tecnología en sí, sino la forma en que esta interfiere con la atención y, por ende, con la posibilidad de construir relaciones significativas. En un entorno saturado de estímulos, cuidar la atención se vuelve una tarea fundamental para sostener el vínculo.

Esta dinámica no se limita al ámbito familiar; es un fenómeno que demuestra cómo la atención fragmentada transforma la calidad de las relaciones interpersonales. Así como en el contexto familiar, la distracción, el debilitamiento, la conexión y el sentido de experiencia compartida en el ámbito educativo, ya que las y los estudiantes están físicamente presentes, pero desconectados de lo que están aprendiendo, de quienes les enseñan y de sus propios procesos.

Más allá de conceptos como la digitalización, la inteligencia artificial y el acceso ilimitado a la información, cada vez resulta más evidente una creciente desconexión emocional, cognitiva y relacional en los espacios de aprendizaje.

Este sentimiento de desconexión y aislamiento no solo afecta las primeras etapas del desarrollo, sino que también tiene efectos que se extienden a lo largo del tiempo. Las formas en que se construye o se debilita el vínculo en la infancia influyen directamente en la manera en que los estudiantes se relacionan con el aprendizaje más adelante.

Si desde etapas tempranas la atención se fragmenta, la conexión se vuelve intermitente y la experiencia compartida pierde profundidad, no resulta extraño que, en contextos educativos, muchos estudiantes se encuentren físicamente presentes pero emocionalmente desconectados. En este sentido, lo que observamos en la educación no es un fenómeno aislado, sino la continuación de una relación que comenzó a configurarse mucho antes.

El aislamiento existencial, la soledad y la necesidad de atención 

Uno de los conceptos que permiten profundizar en esta problemática es el aislamiento existencial. A diferencia de otras formas de soledad, este tipo de reclusión no depende necesariamente de la falta de interacción social, sino de la imposibilidad de compartir plenamente la propia experiencia.

Fairlamb y Biçaço hablaron de este tema en su artículo titulado Feeling alone in your academic journey: examining the educational implications of existential isolationdonde señalan que el aprendizaje no puede comprenderse únicamente desde indicadores de desempeño o de acumulación de conocimientos, sino que factores juegan un papel central en el bienestar estudiantil.

Los mismos autores explican que “el aislamiento existencial se refiere a la percepción de una brecha insalvable entre uno mismo y los demás, es decir, a la sensación subjetiva de que el mundo interior de una persona no puede ser comprendido ni compartido completamente por otros, lo que genera una experiencia de desapego”.

Desde su punto de vista, “un sentido de comunidad es fundamental para el bienestar y el éxito académico en la educación superior. Los estudiantes que no desarrollan un sentido de pertenencia y que experimentan soledad persistente enfrentan mayores riesgos de menor compromiso, bajo rendimiento académico, agotamiento e incluso abandono escolar”. La educación actual no solo exige aprender más, sino hacerlo más rápido, en múltiples formatos y bajo condiciones de estímulo constante. Pareciera que se da prioridad al contenido, a los indicadores y a los resultados por encima de la experiencia concreta.

Este panorama permite entender que el problema no se reduce a la presencia de la tecnología ni a la cantidad de información disponible, sino a una transformación más profunda en la manera en que se construyen las relaciones y se habita la experiencia educativa. La atención fragmentada no solo interrumpe momentos de interacción, sino que también debilita la posibilidad de generar vínculos significativos, sostener el sentido del aprendizaje y construir una experiencia compartida.

En este contexto, las respuestas centradas únicamente en herramientas, metodologías o en la eficiencia resultan insuficientes. Más que optimizar procesos, el desafío parece estar en recuperar aquello que hace posible que el aprendizaje ocurra: la relación, la atención y la presencia en el encuentro con el otro.

La importancia de la “pedagogía de la presencia” 

Antonio Carlos Gomes da Costa publicó en 1995 un libro titulado La pedagogía de la presencia, en el que propuso transformar la manera de entender la educación. Lejos de concebir el proceso de aprendizaje como algo técnico, centrado solamente en la transmisión de conocimiento, él pone la interacción como parte importante del proceso educativo.

Para Gomes da Costa, “hacerse presente en la vida del educando es el dato fundamental de la acción educativa dirigida al adolescente en situación de dificultad personal y social. La presencia es el concepto central, el instrumento clave y el objetivo mayor de esta pedagogía”.

El autor busca cambiar la manera en que se percibe al estudiante; no es solo un recipiente que adquiere conocimientos, sino un sujeto con historia, contexto y posibilidades. Desde esta perspectiva, la intervención educativa no se centra en corregir conductas ni en llenar carencias, sino en construir una relación que permita al estudiante reconocerse, implicarse y encontrar sentido en su propio proceso. Se trata de ir más allá de estar presente físicamente en el aula; implica escuchar y tener un compromiso social.

Estar presente y crear vínculos entre docente y estudiante no es un don; es una disposición interior que implica apertura, sensibilidad y compromiso con el otro, y distinguir entre una presencia superficial y una auténtica. Ser superficial implica no involucrarse con los estudiantes, solo cumplir con el rol; una presencia auténtica significa formar parte de la experiencia del estudiante, ponerles atención.

Con la pedagogía de la presencia, Gomes da Costa explica que la primera tarea de los educadores es observar, pero no de una manera evaluativa, sino como un acto de atención genuina hacia la realidad de sus estudiantes, percibiendo qué les ocurre más allá de su desempeño académico: ¿se relaciona bien con otros?, ¿qué le interesa?, ¿qué le preocupa?, ¿tiene problemas para aprender?, ¿qué lo desconecta de la clase? Esto permite reconocer al alumno como alguien con historia y un contexto que influye directamente en su proceso de aprendizaje.

A partir de esto, el docente debe escuchar más allá de las respuestas; esto implica reconocer emociones, silencios, la manera en que un estudiante participa o no, y cómo todo esto es una manera de comunicar algo. Convertir el oír en algo pasivo y entender lo que dice el alumno importa y tiene lugar dentro del proceso educativo.

De ahí, Gomes da Costa menciona que el educador debe construir un vínculo, ya que esta relación no es un elemento secundario ni un medio para lograr otros objetivos, sino el espacio donde ocurre el aprendizaje. Generar confianza, mostrar interés genuino y sostener una presencia constante permiten que el estudiante se sienta reconocido.

El docente no dirige desde la imposición, sino que acompaña, lo que implica estar presente en el proceso del estudiante sin sustituirlo ni controlarlo por completo. No se trata de dar todas las respuestas, sino de crear condiciones para que pueda encontrarlas por sí mismo. Esto supone respetar ritmos, reconocer dificultades y sostener el proceso incluso cuando no hay resultados inmediatos. El acompañamiento, en este sentido, es una forma de presencia activa que permite que el aprendizaje se construya de manera significativa.

Finalmente, para Gomes da Costa, el docente potencia. Esto significa que su mirada no se centra en las carencias o déficits del estudiante, sino en sus posibilidades. En lugar de partir de lo que falta, parte de lo que existe y puede desarrollarse. Este cambio de enfoque es fundamental porque transforma la relación educativa: el estudiante deja de ser visto como un problema que debe corregirse y pasa a ser reconocido como alguien con capacidad de crecimiento. Potenciar implica confiar en el otro, incluso cuando el propio estudiante aún no lo hace.

Este enfoque no solo transforma la manera en que el docente se relaciona con el estudiante, sino que también permite replantear el problema que atraviesa la educación contemporánea. Cuando el vínculo se debilita, la experiencia educativa pierde sentido y, cuando la atención se fragmenta, la relación se vuelve superficial. En este contexto, la propuesta de Gomes da Costa no se limita a una reflexión teórica, sino que ofrece una forma concreta de responder a una problemática que ya no puede explicarse únicamente desde lo técnico ni desde lo metodológico.

Lo que en un primer momento parece una simple distracción, un padre que mira su teléfono mientras convive con su hija o hijo, en realidad revela una transformación más profunda en la forma en que presta atención y se construyen relaciones humanas. Como mostraron Kushlev y Dunn, no es el dispositivo en sí lo que afecta la experiencia, sino la manera en que fragmenta la atención y debilita el vínculo.

Esta misma lógica se extiende al ámbito educativo. Estudiantes que están presentes, pero no se involucran porque sus experiencias educativas se viven sin conexión ni sentido. En este contexto, el problema no es únicamente tecnológico ni metodológico, sino también relacional. La pérdida de atención es, en el fondo, una pérdida de presencia.

Frente a este escenario, la pedagogía de la presencia de Antonio Carlos Gomes da Costa se vuelve una necesidad urgente. Recuperar la capacidad de observar, escuchar, vincularse y acompañar implica devolverle a la educación su dimensión más humana. No se trata de eliminar la tecnología ni de volver al pasado, sino de reubicar lo esencial: la relación como condición del aprendizaje.

Así, el desafío no consiste en encontrar nuevas herramientas, sino en recuperar la capacidad de estar presentes, algo que parece simple, pero resulta profundamente complejo en el contexto actual. Porque es en esa presencia donde se construyen los vínculos, donde el aprendizaje adquiere sentido y donde la educación, finalmente, puede ocurrir.


El aprendizaje no consiste en la acumulación de conocimientos, sino en la afinación del cuerpo y del espíritu.
Octavio Paz


Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

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